PATINES Y CHUECAS

Memoria y actualidad del hockey-patín nacional e internacional

Cuando Las Fiestas Patrias Organizaron al Hockey Chileno

El Palacio de La Moneda fue el telón de fondo de los primeros años del hockey-patín chileno. Cada domingo, en su frontis, se reunían familias para presenciar los partidos.

Esta crónica también tiene una impronta vintage, en tonos tricolores. Es que estos días pletóricos de empanadas, chicha, terremotos, borgoña y, sobre todo, cuecas obligan a la reminiscencia de aquellos días en que todos esos ingredientes adornaban las competencias hockísticas que se organizaban para estas fechas en aquellos años dorados de la actividad. Bueh, eran tiempos en que se aseguraba contar con afición que pensaba, primero, en asistir primero al evento deportivo y tras ellos partir a celebrar a la fondas –y no como hoy, donde muchos el viernes pasado, a partir de las 2 de la tarde, batieron records de velocidad para salir del lugar de trabajo, sin participar siquiera del ágape dieciochero organizado por la empresa, para juntar a la familia en el auto y trasladarse lo más rápido posible a la costa-. Porque fue, justamente, durante Fiestas Patrias que en 1941 se conformó la Federación Chilena de Hockey y Patinaje.

La previa. Con sólo seis años de actividad -considerando como inicio de toda esta historia la formación del primer club chileno en Valparaíso, el Indian’s Club, en 1935 tras el improvisado partido entre turistas estadounidenses y aficionados locales a la actividad del paseo en patines- el hockey-patín chileno continuaba en constante crecimiento.

Los partidos en la Plaza de la Libertad, frente al Palacio de La Moneda, y en la Avenida Francia de Valparaíso –que se jugaban con un disco de madera, símil del hockey sobre hielo- formaban parte del panorama dominguero de las familias. Con ese respaldo ciudadano, más el aporte gubernamental que se había tenido a finales de 1940 con la integración del club Defensa de la Raza –que formaba parte de un programa que impulsaba la práctica deportiva, impulsada por el Presidente Pedro Aguirre Cerda-, la exigencia por perfeccionar la actividad era un imperativo.

Por ende, había que mejorar el espectáculo colocando énfasis en lucir mejores equipaciones y que los uniformes de cada uno de los hockistas estuviera impecable. Y también, fomentar más encuentros internacionales como una forma constante de calibrar el crecimiento de la, en ese entonces, nóvel práctica deportiva.

El equipo Chile Hockey Club fue uno de los participantes del Torneo de Fiestas Patrias, en septiembre de 1941.

Los clubes que había. Así, en el verano de 1941 visitó la capital el equipo argentino Patín Hockey Club de Mendoza para enfrentarse al Dávila Baeza. Importante encuentro ya que se sabía que al otro lado de la cordillera se organizaban torneos en que competían elencos de la mencionada ciudad, Córdoba, Santa Fe, Rosario y Buenos Aires. Por lo tanto, y más allá de los resultados adversos, la recepción de los vecinos trasandinos era una forma para aportar más al desarrollo de la actividad.

En el plano local, ya se sabía que también había actividad en San Felipe, Los Andes y Talcahuano. Fue por ello que para evitar que el entusiasmo decayera, se fomentaron los partidos inter ciudades.

Cada domingo hockístico consideraba partidos en categorías infantiles, damas y varones. Los registros de prensa confirman, de paso, que nuestro país había sido uno de los fomentadores de la competencia entre las mujeres con equipos tanto en la costa como en la capital. De hecho, en Santiago contaban con representativos femeninos cuadros como Nacional, Dávila Baeza y Defensa de la Raza.

En lo que se refiere a los varones, hubo acuerdo que cada club tuviera un elenco de Primera y Segunda División. En orden respectivo, se trataba de los elencos de Honor –o titulares- y los Reservas mezclados con elementos juveniles.

En la competencia interna formal de la Asociación Santiago, Estudiantil –con el liderazgo de Domingo Tunzi- disputaba la primacía con Bádminton en coyunturas en que ya no estaban en escena los cuadros de Caupolicán, Bando de Piedad, Green Cross y Santiago Rolling.

Pero, paralelamente, surgieron clubes que tuvieron corta existencia, inspirados sus jugadores más por el entusiasmo del momento que por establecer una propuesta a mediano y largo plazo. Así, quedan registrados efímeros elencos como el Jorge Washington y el Panther.

A la vez, Valparaíso también lucía una competencia organizada con los representativos de New Crusaders, Británico, Audaz, Centro Cívico, Rayo y Club Chile.

Y en Viña del Mar al Carmelo y Praga, Neptuno, Boca Juniors y Municipal se les unió ese año un cuadro que no tardó en establecer sus términos en la zona luciendo camiseta roja y pantalones blancos. Su nombre era Ciclón, donde lucía un par de mozalbetes que se hacían notar con su talento innato, Miguel Tordecilla y Raúl Garay, a quien le apodaban El Loco por sus salidas de libreto en cada cotejo que disputaba.

En los primeros tiempos del hockey chileno, los arcos utilizados eran un préstamo de la disciplina del waterpolo. Y los arqueros jugaban arrodillados.

El certamen. Con relación al torneo Fiestas Patrias del Cuarto Centenario, propiamente tal, éste se refería a los 400 años de fundación de la ciudad de Santiago. Inicialmente, se había anunciado la participación de representantes de San Felipe, Los Andes, Talcahuano, Santiago, Viña del Mar y Valparaíso; sin embargo, como ya se enunció, sólo asistieron los deportistas de las últimas tres ciudades mencionadas.

Los resultados de aquellas jornadas fueron los siguientes:

Más allá de los números que quedaron guardados en la biblioteca de la historia, este campeonato fue la semilla de lo que se comenzó a realizar a partir del año siguiente con los Campeonatos Nacionales. Nacionales donde competían los equipos de cada asociación, cada una con sus mejores elementos. Tradición que se mantuvo hasta mediados de la década de los 90 cuando el concepto inicial fue reemplazado por nuevas ideas.

La fundación. Con ese constante crecimiento como aval, fue el presidente de la Comisión de Fiestas Patrias del Cuarto Centenario, Rogelio Ugarte, quien le sugirió a la Asociación Santiago organizar un campeonato como parte de las mencionadas festividades.

De esta manera, se fijó que entre el jueves 18 y domingo 21 de septiembre la realización de ese torneo –que incluyó la disciplina de carreras- con la participación de equipos de la capital, Valparaíso y Viña. ¿Dónde? Frente al Palacio de La Moneda, en la Plaza de la Libertad.

Por Santiago se presentan Bádminton, Estudiantil, Nacional, Chile Hockey Club y Dávila Baeza. Desde el puerto llegó Valparaíso Hockey Club; mientras que desde la Ciudad Jardín hicieron lo propio Neptuno, Patín Hockey y Municipal.

Mientras se desarrollaban los partidos, hubo convivencia fuera del campo de juego, tanto entre los aficionados como entre los delegados de los equipos participantes. Había interés en lo que podría surgir, ya que se necesitaba propiciar el paso final para continuar con la consolidación de la actividad.

La Plaza de la Libertad fue la cancha oficial del hockey-patín capitalino hasta 1949. Ahí, cada domingo, se disputaron desde amistosos, pasando por Clásicos Universitarios, hasta finales de campeonatos. Y siempre con un importante marco de público rodeando el campo de juego.

Fue en el cónclave fijado para el viernes 19 donde los plenipotenciarios de las tres asociaciones participantes acordaron formar la Federación de Patinaje de Chile, fijando como fecha de fundación el día 18. Como primer presidente fue designado el dirigente Armando Villarroel Cristi.

En forma metafórica, la actividad se vestía con pantalones largos aunque sus primeros exponentes, en 1935, lucían esa prenda de vestir en vez de rodilleras y shorts. “Lo que empezó siendo una mera entretención de pocos, tomó forma y cuerpo oficial” se escribió en la prensa, al respecto.

Fue el comienzo de un derrotero que ha tenido muchas fluctuaciones, altas y bajas. Que cambió de nombre, posteriormente, de Federación de Patinaje de Chile a Federación de Hockey y Patinaje de Chile. Etapas doradas y de las otras. Bueh, es parte de la vida… como también lo son las empanadas, el terremoto, el borgoña y el asado para celebrar cada “18”.

 

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