PATINES Y CHUECAS

Memoria y actualidad del hockey-patín nacional e internacional

Los Mejores 100 Hockistas de la Historia: Cuenta Regresiva del 10 al 1

Finalmente, se llegó a la última estación de este recorrido histórico cuyo único objetivo, aunque seamos majaderos en volver a enunciarlo, fue dar a conocer –tanto en damas como en varones- a los más destacados a lo largo de la historia de la disciplina del hockey sobre patines.

Como suele suceder en esta suerte de rankings, hubo bemoles como la posible ausencia de algunos nombres o el desacuerdo en ciertas nominaciones. Pero, como también ya hemos dicho, lo de las ubicaciones es meramente nominal porque todos son los Mejores de la Historia. Y como siempre hemos sostenido en Patines y Chuecas, uno de nuestros objetivos prioritarios es el respeto y divulgación de la historia de nuestro deporte.

Agradeciendo la recepción que tuvo esta serie de quince crónicas, presentamos a los últimos diez.

10. Francisco Velásquez (Argentina), El Livramento Sanjuanino. Su habilidad en el rectángulo y su olfato goleador lo llevaron a ser comparado con el referente portugués. Panchito comenzó a los 4 años en Social San Juan, motivado también por su padre, portero de la Selección Argentina a fines de los 60. A los 18 años ya estaba jugando en Italia, por el Follonica, previa estación de su llegada a España donde formó en Voltregá (1996-1997) y FC Barcelona (1997-1998). Pero fue en el SL Benfica (2000-2003) donde consiguió sus mejores rendimientos y afectos, ya que se ha declarado fanático de las Águilas lisboetas, ganando con su camiseta roja tres Copa de Portugal y dos Supercopa lusitana. Con el representativo trasandino ganó el Mundial de Recife 95, la medalla de oro en los Panamericanos de Mar del Plata y la Copa de Naciones 1993.

9. Ramón Nogué (España), El Goleador Practicante. Leyenda goleadora del Voltregá y de la Selección Española, con la camiseta roja levantó cuatro títulos mundiales (1966, 1970, 1972 y 1976), cuatro Copa de Naciones (1967, 1971, 1975 y 1976) y un Europeo (1969). Y con el equipo de San Hipólito tres Ligas, cuatro Copa de España y tres Copa de Europa. “Jugué en el Voltregá desde 1965 al 78, formando parte de un equipo legendario que lo ganó todo y en una época en que el hockey era el segundo o tercer deporte del Estado porque era el único que ganaba alguna competición fuera de España” comentó alguna vez. Pero también se autocalificó como un polideportista activo, no importando la disciplina que practicara. De hecho, en el último tiempo fue dirigente de la Federación hispana de Golf. “Siempre me he definido como un deportista practicante, no me gusta ver el deporte como espectador. Me gusta jugar a fútbol, tenis, squash, ir en moto y jugar al golf”, señaló al respecto. Goleador de raza, como se dice, en los siete Mundiales que disputó entre 1966 y 1978 anotó 131 tantos. No en vano, el Diario Deportivo escribió de él que “se le recuerda por su terrorífico disparo de cuchara y por su competitividad sin límites”.

8. Giusseppe Marzella (Italia), Il Bambino Bello. Así lo definió la prensa en su debut mundialista con la Azzurra contando apenas 19 años de edad, en Talcahuano 1980, cuando destacó por su habilidad, patinaje y salidas de libreto a toda táctica establecida. Ése fue el estreno del Pino ante todo el planeta, tras haber sorprendido a la península con el equipo de su ciudad natal, Giovinazzo, ganando la Liga en 1977. De ahí en más, su carrera fue en ascenso ganando cuatro campeonatos italianos, dos Copa Italia, una Recopa Europea y dos Copa CERS. Además, fue ocho veces capocannonieri (goleador del campeonato) en la Liga, con un promedio de 71 goles en cada temporada. Con la Selección Italiana fue la piedra angular de la Generación Dorada peninsular ganando el bicampeonato mundial de 1986 y 1988, el Europeo de 1990 y la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Actualmente, continúa ligado a la actividad como director técnico, dirigiendo incluso a las Selección Italianas Sub 19 y Femenina.

7. David Páez (Argentina), El Talento Incombustible. Bien se puede decir que los años no afectan a los Páez, sobre todo a David. Si no, sólo basta retroceder a 2015 cuando, con 40 años de edad, sumó su segundo título mundial aportando talento y experiencia. Incluso, marcó dos goles en la victoria final sobre España, redondeando una gran trayectoria con la camiseta albiceleste. Como todos sus hermanos, comenzó en Concepción PC, para dar el paso al hockey italiano al fichar en el Monza cuando contaba con sólo 17 años y donde ganó una Liga peninsular y la Recopa Europea. Tres temporadas después inicio su etapa en el FC Barcelona (1997-2011) donde –además de coincidir con su hermano José Luis- ganó ocho Copa de Europa, 13 Ok Liga, ocho Copa del Rey, cinco Supercopa de Europa, siete Copa Continental, tres Copa Ibérica, cuatro Supercopa de España, dos Copa Intercontinental, una Copa CERS y una Liga Oficial. Por si fuera poco, en los siete Mundiales que formó por su país, fue bicampeón en 1999 y en el ya nombrado 2015. ¿Algo más? De retorno a su país, y a su natal Concepción PC, obtuvo el título Panamericano de Clubes en 2017. Talento incombustible, qué duda cabe.

6. Pedro Gil (España), El Mejor del Siglo XXI. En el dominio que ha tenido el hockey hispano en los últimos tres lustros, este hijo de San Sadurní de Noia ha sido su máximo referente. Su carisma, velocidad y olfato goleador permiten que Pedro Gil Gómez sea considerado hoy el mejor atacante del mundo. Con estaciones en el Noia Freixenet y Tenerife, su estancia en el hockey portugués le permitió erigirse en el sitial donde hoy está, gracias a sus derroteros en el FC Porto y Sporting de Lisboa. También tuvo una estancia en el hockey italiano, defendiendo al Valdagno y al Forte dei Marmi. El resumen de su palmarés en clubes es de diez Ligas, cuatro Copas, una Copa CERS, un Mundial de Clubes, una Copa Europea y una Supercopa. Pero es con la Selección Española donde su leyenda crece, gracias a seis títulos mundiales, siete Europeos y tres Copa de Naciones, cetros alcanzados entre 2000 y 2013. Eso le permite ser considerado, desde ya, como el mejor hockista de la presente centuria.

5. Carles Trullols (España), El Mejor de Todos los Porteros. De quien fuera tetracampeón mundial (1970, 1972, 1976 y 1980), también cuatro veces campeón europeo (1969, 1979, 1981 y 1983), seis veces dueño de la Copa de Naciones, además de multicampeón defendiendo los parantes del FC Barcelona entre 1977 y 1983, se escribió que “ha sido unánimemente considerado el mejor portero de todos los tiempos. Marcó el estilo de los metas actuales y su agilidad felina, técnica y envergadura le llevaron a la cima”. Comenzó en el CP Magnetos, para luego atajar en el CE Vendrell (1967-1969), RCD Espanyol (1969-1971), Cerdanyola CH (1971-1975) y CP Vilanova (1975-1977) antes de arribar al club blaugrana. Tras su retiro, asumió en la Selección Española como director técnico obteniendo el título máximo en San Juan 1989, escenario donde consolidó la marca personal como estrategia base de un equipo en desmedro de la marcación zonal que dominó la escena internacional por casi cuatro décadas.

4. Fernando Adriao (Portugal), El Crack Con Porte de Galán. Antes de Livramento, el mayor crack que presentó el hockey portugués al mundo fue Fernando Amaral Adriao gracias a su elegancia de juego, matizado con un patinaje perfecto y las obras de arte que creaba con su stick. “Completo por donde se le mire, el portugués lo tiene todo para apoderarse del crítico y el espectador desde que llega a la vista con sus movimientos de ballet y su porte de galán. Estampa, dominio y calidad. Y es esa facilidad tremenda para hacerlo todo, en un afán indisimulado de otorgar a cada maniobra y a cada pincelada un sello de elegancia y una rúbrica personal”, se escribió de él tras su título en el Mundial de Chile 1962. Integrante del grupo de hockistas que nació en las competencias de Mozambique, en ese entonces estancia portuguesa, Adriao integró el representativo lusitano entre 1956 y 1974 ganando cinco títulos mundiales (1958, 1960, 1962, 1968 y 1974), cuatro Europeos (1959, 1961, 1963 y 1965) y tres Copa de Naciones (1958, 1963 y 1968). También alineó por las Selecciones Nacionales de Mozambique y Angola, cuando aún eran colonias portuguesas.

3. José Luis Páez (Argentina), El Gran Campeón. En la década de los 90 mientras el tenis tenía a Pete Sampras y el baloncesto a Michael Jordan, el hockey-patín contaba con el Negro Páez como primera figura mundial. Uno de los máximos referentes de Concepción PC, su innato talento lo llevó muy joven, con apenas 17 años, al Monza italiano donde se adjudicó tres Ligas, dos Copa Italia y dos Recopa Europea de Clubes. Fueron esos los avales que lo llevaron al FC Barcelona donde, entre 1994 y 2007, se erigió como uno de sus ídolos históricos. Siete Copa de Europa y once OK Liga son sólo la portada de sus logros con la camiseta blaugrana, porque se debe agregar –entre otros lauros- cinco Copa del Rey y una Copa de Naciones. En total, 42 trofeos que refuerzan su leyenda. Y si eso no bastara, reconfirmó todo su historial con su etapa posterior en el Reus (2007-2012), donde celebró una OK Liga, un Mundial de Clubes y una Copa Continental. Con la Selección Argentina debutó en el Sudamericano Infantil, disputado en marzo de 1984, en Santiago de Chile obteniendo el máximo trofeo. Fue ésa la previa de un derrotero con la camiseta albiceleste que luce dos títulos mundiales (1995 y 1999), un Sudamericano (1987), una presea dorada panamericana (1987) y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Hoy nuevamente está en el representativo trasandino, esta vez al frente del equipo absoluto masculino con el que ya ganó el Campeonato Panamericano, en diciembre pasado.

2. Daniel Martinazzo (Argentina), El Mayor Astro de los Andes. Quien es considerado, por la mayoría, como el mejor hockista argentino de la historia es símbolo del Unión Estudiantil de San Juan, hasta donde llegó porque vivía a pocos metros del club, en un ambiente en el que se respiraba hockey las 24 horas del día. Andar entre los patines, bochas, canilleras, rodilleras, stick de sus hermanos mayores era algo habitual para Daniel”. Tan talentoso era, que ya con 13 años de edad integraba la Selección Sub 19 de la provincia ganando en siete ocasiones el Campeonato Argentino. Paralelamente, si bien ya había sido considerado como preseleccionado, a partir de 1975 fue integrante del representativo absoluto trasandino, obteniendo los títulos Sudamericanos de ese año y 1977. Fue el título mundial obtenido en la siguiente temporada lo que consolidó su nombre en la jerarquía planetaria. A partir de ahí, todo fue en ascenso con su salto a Europa donde formó en el HC Liceo La Coruña y el Vercelli italiano, levantando en ambos clubes la Copa CERS. El segundo título mundial, obtenido en Novara 1984, fue la previa a su segundo ciclo de triunfos en el Viejo Mundo logrando con el representativo coruñés la Copa de Europa, la Recopa, Supercopa y Copa Intercontinental. Tras su retiro como hockista activo, se atrevió en la labor dirigencial ya que, como él mismo lo manifestó, “siempre lo tuve claro: si quería aportarle algo a esta actividad, si quería cambiarle algo, tenía que estar en la dirigencia”. Y eso hoy lo cumple al desempeñarse como vicepresidente del FIRS.

1. Antonio Livramento (Portugal), O Maior Crack de Todos Os Tempos. Pensó ser futbolista, pero fue el técnico del SL Benfica, Torcuato Ferreira, quien lo desafió a jugar hockey. Así, con 15 años Antonio José Parreira do Livramento demostró que con los patines era mucho mejor que cuando se calzaba los estoperoles. De esta manera, se inició la brillante carrera del que es considerado el mejor de todos los tiempos. Es más, en 1961 con 18 años de edad ya formaba parte de la Selección Absoluta Portuguesa, gracias a su talento en el manejo del stick, patinaje impredecible y poder de gol. A la vez, con el Benfica dominaba el campeonato local ganando siete coronas. Siendo un virtuoso, no era un profesional en la disciplina por lo que se desempeñaba como empleado del Banco Pinto & Sotto Mayor. Posteriormente, siguió dejando su impronta con la camiseta albiverde del Sporting de Lisboa, donde fue el líder del llamado Equipo Maravilha que en 1977 ganó la Copa de Europa. Dirigido por, era que no, Torcuato Ferreira, Livramento conformó un quinteto histórico junto a Ramalhete, Sobrino, Rendeiro y Chana. También tuvo doble presencia en el campeonato italiano: en el Monza (1979-1971) y el Lodi (1977-1978). Con la Selección lusitana formó en 209 partidos, anotando 425 goles, ganando siete Europeos (1961, 1963, 1965, 1967, 1973, 1975 y 1977) y tres Mundiales (1962, 1968 y 1974). Tras su retiro, se dedicó a la dirección técnica logrando, también con su representativo nacional, dos Mundiales (1982 y 1993) y tres Europeos (1987, 1992 y 1994). También obtuvo éxitos en las bancas del Sporting y del FC Porto. Pero su brillante derrotero se terminó el 7 de junio de 1999, al fallecer producto de un accidente cerebrovascular cuando sólo contaba con 56 años de edad. Durante su velatorio el ataúd fue cubierto por dos banderas, la del Sporting de Lisboa y la de la Federación Nacional Portuguesa de Patinaje; mientras que la agencia La France Express publicó que “Murió el Pelé del Hockey sobre Patines”. Ese titular motivó el siguiente comentario: “¿No sería antes Pelé el Livramento del Fútbol?”. Eso lo resume todo.

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