Almanaque del Hockey-Patín Chileno (IV): León Prado

Fecha de formación de la rama: mayo de 1956

Apodos: Leonpradinos, Marianistas, La Academia, Albiverdes, Los de calle Don Bosco, Leonas Albiverdes.

Palmarés: Campeón metropolitano en 1970, 1974, 1975, 1979, 1995, 1996, 1997, 1998, 2000. 2001. 2003, Clausura de la Liga Nacional 2007 más Copa de Oro 2016 y Apertura 2017.

Temporadas en competencias federadas: 65, desde 1956 de forma ininterrumpida.

Participaciones internacionales: En Sudamericano de Clubes, ocho participaciones en varones (1996, 1997, 1998, 1999, 2000, 2004, 2011 y 2015); más Panamericano de Clubes 2019. En damas, Panamericano de Clubes 2019

Referentes históricos: Egidio Bonfanti, Enrique Escobar, Ramón Formaz, Arnoldo Bravo, Alfredo Godoy, Eugenio Rillón, Emilio Santis, Gustavo Cerda, Hernán Klese, Patricio Ortiz, Carlos Padruno, Ángel Padruno, Román Samaniego, Juan Carlos Kase, Ariel Charlín, Rafael de la Parra, Gastón Madariaga, Gonzalo Madariaga, Antonio Guila, Emilio Ibáñez, Pedro Eraña, Sandro Pifferi, Jaime Gutiérrez, José Riveros, Jorge Andreu, Eduardo Riveros, Osvaldo Cordero, Pedro Eraña, Fidel Isasi, René Muñoz, Mauricio Sabotier, Francisco Sabotier, Emilio Ibáñez, Eduardo Díaz, Juan Carlos Fernández, Miguel Pepe, Carlos Gerkue, Jorge Widoycovich, Andrés Alarcón, Marcos Ledoux, Humberto Schenone, Javier Santos, Jesús Ayarza, Ricardo Correa, Miguel González, Álvaro Carbonell, Jorge Sinsay, Sandro Botto, Francisco Frías, Fernando Izurieta, Juan Antonio Aguiló, Jaime González, Cristian Álvarez, Eduardo Flores, Cristián Riveros, Jorge Pizarro, Raúl Fuentes, Javier Estay, Mario Castro, Miguel Sinsay, Ricardo Rodríguez, José Antonio Oñate, Jorge Aguiló, Miguel Lorca, Pablo Manosalva, Gonzalo Campos, Pablo Rodríguez, Ricardo Schmidt, Juan Pablo Vargas, Julio Luque, Rodrigo Lagos, José Antonio Fernández, Víctor Jiménez, Claudio Hidalgo, Rómulo Vargas, Cristian Martínez, Jorge Farah, Alejandro Sanhueza, Rodrigo Vera, Mauricio Schmidt, Julio Hernández, Francisco Oñate, Pablo Jara, Francisco Mardones, Nicolás Fernández, Manuel Matteucci, Diego Miranda, Jorge Moreno, Osvaldo Rodríguez, Jorge Salgado, Diego Jiménez, José Sepúlveda, Alonso Jiménez, Franco Illanes, Gabriel Tudela, Felipe Vidal, Nicolás Flores, Felipe Castro, Víctor Cerón y Mathias Escudero. En damas, Catalina Flores, Constanza Urbina, Josefa Zúñiga, Gabriela Rocha y Viviana Varas,

Los primeros próceres del hockey leonpradino, posando en lo que hoy es el llamado Patio de la Básica en el IMLP. Aparecen, arriba, de izq a der, Enrique Escobar, Ramón Formaz, Egidio Bonfanti, Arnoldo Bravo y Rafael de la Parra. Abajo: Patricio Ortiz, Alfredo Godoy y Carlos Padruno.

El génesis espontáneo. El comienzo del hockey en el León Prado no estaba planificado por nadie. De hecho, los ocho integrantes de la primera comunidad de la congregación marianista, llegada desde España en 1949 para hacerse cargo de la administración del Instituto Miguel León Prado, ni siquiera sabían que existía el deporte del hockey-patín.

El diseño del debut en 1956, con el color rojo de España tal como lo solicitó el rector Ruiz de Gamboa.

Todo partió en 1956 por la curiosidad del hermano Cipriano Fernández de Retana, quien tras saber de un grupo de sus alumnos que se reunía a golpear una pequeña pelota calzando viejos patines Huinchester, en la plaza Placer del barrio Franklin se planteó apoyarlos para desarrollar esa potencial rama deportiva en el colegio.

El otro actor de esa importante escena fue un mozalbete del Tercer Año de Humanidades (hoy Primero Medio) del IMLP, Egidio Bonfanti. Él había crecido presenciando esa disciplina en Osorno y Puerto Montt, donde fue testigo de algunas exhibiciones del Maestranza Central de San Bernardo; y después, ya instalado en la capital desde 1950, al asistir a los entrenamientos de Audax Italiano en la terraza del Estadio El Llano donde su padre era el concesionario.

Entusiasmado con la disciplina de los patines y chuecas, el joven Egidio convenció a su padre de encargar desde España un par de patines Super Apa, que era la plancha de metal unida al calzado deportivo y que tenía ruedas de madera. Con esos botines, comenzó a contagiar a algunos de sus compañeros de curso para probar suerte con ese nuevo deporte. Esos compinches fueron Enrique Escobar, Ramón Formaz, Arnoldo Bravo, Alfredo Godoy, Eugenio Rillón y Emilio Santis. Hay que agregar a Gustavo Cerda, quien se autodenominó como mecánico del conjunto debido a sus aficiones por todo lo que involucraba herramientas, pernos y alambres.

Con ese marco, el profe Retana habló con el rector Cayo Ruiz de Gamboa, para conseguir apoyo formal del establecimiento. El director dio el visto bueno con una condición: que la camiseta del futuro equipo fuera de color rojo, tal como el de la Selección Española.

Equipo Infantil de León Prado 1968. Arriba, de izq a der: Eduardo Riveros, Tino Gracia, Carlos Inostroza, Cristian Guixé y José Luis Trisotti. Abajo: Eduardo Cordero, Francisco Minaya, Jorge Andreu y Osvaldo Cordero.

La cancha propia. Los primeros entrenamientos se improvisaron en la cancha de básquetbol ubicada en el patio central del colegio, cuya superficie era de baldosas. Para ello, los propios nóveles hockistas rodeaban el rectángulo con listones de madera para que la pequeña pelota de caucho no saliera de los márgenes.

Ante eso, muy pronto se vio la necesidad de contar con un campo exclusivo para la práctica de la disciplina. Importante fue el apoyo del rector Ruiz de Gamboa, quien aprobó al proyecto ubicándolo en el llamado Sector de la Quinta, ubicado al interior del IMLP y cuyo muro hacia la cordillera daba hacia lo que posteriormente sería conocido como la calle Don Bosco. Fueron los propios alumnos hockistas, dirigidos por el profe Retana y el capitán París, un oficial de Ejército que compartía sus labores castrenses con labores como profesor de Educación Física, quienes tomaron palas y picotas para despejar el terreno de piedras, malezas varias y pequeños árboles. Paralelamente, los apoderados colaboraron con la Campaña de la Baldosa, para reunir el dinero en la compra de los azulejos que debían dar forma al soñado campo de juego.

Estudiantil, campeón juvenil 1971. De izq a der: Marco Gracia, Rolando Pabst, Rocco Calabrese, Mauricio Lagos, Edgardo Retamal, Rubén Pinet, De la Fuente, José Luis Trisotti, Eduardo Cordero y César de la Arena (DT).

A esas labores de construcción se unió el también hermano marianista Claudio Ortiz, como puente con los jefes de obra y maestros de la obra. Ahora bien, la responsabilidad de pulir las baldosas fue de los propios estudiantes utilizando piedras.

César de la Arena, uno de los principales fomentadores del hockey en el IMLP.

Todo se coronó el miércoles 6 de junio de 1956, cuando una pequeña nota de prensa en el diario La Nación informó que “otra cancha de hockey sobre patines será inaugurada el domingo. Se trata de la cancha que entregará ahora el Instituto Miguel León Prado (…) y que cuenta con las medidas reglamentarias, es decir, de 15 por 30”.

El primer partido oficial de ese domingo 10, cuyo inicio fue a las 10 de la mañana, lo disputaron los equipos infantiles de León Prado y Audax Italiano, con victoria itálica por 3-1. Mas, se dejó constancia que “el que mejor se vio” en el cuadro colegial fue su portero Hernán Klese respaldado por Patricio Ortiz, Carlos Padruno, Román Samaniego, Juan Carlos Kase, Ariel Charlín y Rafael de la Parra.

Tras ese cotejo, cuán visionario, el rector Ruiz de Gamboa señaló, en su discurso de inauguración del recinto, que elevaba sus “votos para que sus dirigidos llegaran a ser figuras en los torneos locales”.

León Prado Azul, Infantil 1983. Arriba, de izq a der: Enrique Ahumada padre, Luis Olivares, Enrique Ahumada, Cristian Rosales y Daniel May. Abajo: Marcelo García, José Fernández, Rodrigo Martínez y Eduardo Flores

Competición y formación. Con casa propia lista, el club León Prado se unió a la Asociación Santiago para formar en la competencia federada, inscribiéndose con los avales de los dos grandes del hockey-patín chileno en esos días, Thomas Bata y Audax Italiano.

Pero aparte de ingresar a la competencia, el Instituto Miguel León Prado continuó con el fomento de la actividad con su semillero que incluía a alumnos del establecimiento pero que muy pronto abrió sus puertas para toda la comunidad.

Iniciativa que recibió en 1957 el apoyo de la Federación, a través de su presidente Carlos Mourgues, iniciando el sábado 17 de agosto, formalmente, la Escuela de Hockey en el Instituto Miguel León Prado, a cargo del seleccionado nacional Juan Rojas para desarrollar “una vasta labor en el amplio sector de la comuna de San Miguel”.

Camilo Parra, el mentor hockístico de varias generaciones de hockistas leonpradinos que pasaron por la Escuela que él dirigió entre 1974 y 1991.

En lo administrativo, el profe Retana, debido a un traslado hacia Linares, dejó su cargo de coordinador hockístico en la persona del también hermano marianista Ruiz de Angulo. Si con Fernández de Retana se iniciaron los patines y las chuecas en el colegio, con su sucesor comenzó la organización formal de la rama. Labor que se completó posteriormente con el hermano Alfonso Aperribay.

En lo deportivo, retornó Egidio Bonfanti ahora como técnico ayudante de Juan Rojas. Bonfanti, tras egresar del IMLP, había alineado en la juvenil de Audax Italiano además de haber aprobado el Curso de Iniciador que impartió el técnico de la Selección Nacional, el español Elías Reyes.

Con esos antecedentes Rojas le entregó la dirección de los equipos menores donde el profe Egidio dirigió, entre otros, a los hermanos Gastón y Gonzalo Madariaga, Atilio Menichetti, los también hermanos Angel y Carlos Padruno, Sergio González, Guillermo Awad, Antonio Guila, Emilio Ibáñez, Pedro Eraña, Patricio Horment y a un muchacho que, además de los patines, también practicaba sin problemas el básquetbol y el fútbol. El nombre de ese multideportista era Sandro Pifferi

León Prado Rojo, campeón Interregional 1981 categoría Infantil. Arriba, de izq a der: Jorge Rodríguez, Guido Salvatierra, Claudio Alarcón, Jorge Pizarro y Cristián Torres. Abajo: Mauricio Ciocca, Cristián Riveros, Cristián Rosales y Orlando Hizmeri.

La nueva potencia. La formación de nuevos valores muy pronto se traspasó a la escena mayor, anotándose a un representativo marianista en la Serie de Honor de 1960, además del que participaba ya en la Segunda División. En ese nóvel elenco destacaban Gastón Madariaga y Carlos Padruno, más el aporte de otro que había llegado desde el Corinthians de Plaza Bogotá: Jaime Gutiérrez, el popular Conejo.

El joven conjunto llamó poderosamente la atención del medio cuando en el Apertura de 1962, que se llevó Audax Italiano, se ubicó en el segundo puesto desbancando a Thomas Bata. Fue ésa la señal de que se iba por el derrotero acertado, más si su cancha ya era considerada para importantes eventos como la definición del título oficial entre los audinos y peñaflorinos, en enero de1963, o ser sede en aquel año del XVI Nacional de Asociaciones.

En los torneos siguientes, si bien se mantuvo el duopolio de supremacía entre Audax y Bata, a León Prado ya se le apuntaba como una de las nuevas potencias del hockey chileno, junto a Universidad Técnica. Eso lo confirmó con su tercer puesto en el campeonato oficial de 1965, con 26 puntos los mismos que anotó el subcampeón Audax Italiano, que lució mejor goal average (división de los goles a favor con los goles recibidos). Pero en Segunda División el título se fue a Gran Avenida 3696, superando a la UTE y Ciclón de Viña del Mar.

Academia, Estudiantil y San Miguel, los clubes constituyentes de la Asociación San Miguel el 21 de mayo de 1970.

Un año después rozó su primera corona en la máxima categoría, el Apertura. Con un quinteto estable formado por Menichetti en portería más los Madariaga y Padruno en el campo llegó a la última fecha con la necesidad de sólo sumar un punto ante el Audax de los Finalteri para celebrar. Pero el oficio y mañas de los de colonia provocaron al temperamento de los leonpradinos, que se descontrolaron y perdieron 4-1 en un partido que no llegó a su término. Porque a falta de tres minutos para el final, el presidente del León Prado, Alfonso Aperribay, retiró al equipo debido a las fricciones en el mismo. Fue que la mayoría de los jugadores “se propinaron golpes aleves que atentaron contra el físico rival”. Comenzó, de esa manera, un clásico que tendría más capítulos sazonados “con chueca fuerte”.

Lo positivo es que el proceso que ya cumplía una década se reflejó en que comenzaron a ser constantes los llamados a la Selección Nacional al arquero Atilio Menichetti, los hermanos Madariaga y Sandro Pifferi.

Todo se extendió en mayo de 1967 con una gira por Buenos Aires, San Juan y Mendoza de la que “se traen valiosas experiencias” escribió la prensa tras el desglose que indicó un triunfo, dos empates y tres derrotas anotados en ese periplo.

La cima se alcanzó, por fin, en la temporada 1970. Tras la consecución del Clausura del año anterior, la corona del Metropolitano fue la confirmación de la generación de los Menichetti, Pifferi, Padruno y Madariaga dirigida por el español Cosme Soberón que superó a UTE, Thomas Bata y Audax. Lo de potencia había sido reafirmado.

León Prado Blanco, Infantil 1984. Arriba, de izq a der, Pablo Aguilera (DT), Rodrigo Lagos, Víctor Jiménez, Juan Pablo Vargas y Carlos Herbas. Abajo: Luis López, José Antonio Gómez, Orio Martin y Cristian Inostroza.

Asociación propia y secesión. Sin embargo, a pesar del superlativo crecimiento en la cancha, en lo dirigencial no había conformidad entre los delegados leonpradinos. Sentían que sus propuestas no eran valoradas en la Asociación Santiago, donde la preeminencia continuaba en los patines de Audax y Bata.

Por eso, y tras las debidas tratativas realizadas por Gonzalo Cortínez, el 21 de mayo de 1970 se constituyó la Asociación San Miguel contando como clubes fundadores a Academia, Estudiantil y San Miguel, todos formados a partir de la competencia interna que había en el colegio marianista. El cuarto, León Prado, renunció a su cupo en la Santiago para sumarse a la naciente organización.

Paralelamente, comenzó a empoderarse la afirmación de que el establecimiento de Gran Avenida era una fecunda cantera a partir de su Escuela de Hockey. Fundada en 1971 por Eduardo Díaz padre y Camilo Parra; y avalada por el hermano marianista César de la Arena, quien había llegado desde España con plenos conocimientos sobre la disciplina para ser el coordinador de la rama en el IMLP.

Amén de que mientras se estaban formando las nuevas generaciones de hockistas, el Primer Equipo se erigió como el dominador de la escena nacional con su bicampeonato metropolitano 1974-1975. Conjunto dirigido por Francisco Pancho Balatas Sabotier que estaba muy bien engranado con Jorge Andreu; Eduardo Riveros, Osvaldo Cordero; Sandro Pifferi y Pedro Eraña agregando a Fidel Isasi y Emilio Ibáñez como alternativas ofensivas. También eran constantes convocados los juveniles René Muñoz y Mauricio Sabotier, más el portero Antonio Guillá.

El potente León Prado campeón metropolitano 1979. Arriba, de izq a der: Sandro Pifferi, René Muñoz, Carlos Beto Vargas, Jorge Widoycovich y Osvaldo Rodríguez. Abajo, los arqueros Rodolfo Huerta y Sánchez.

Plantel poderosísimo que, siempre aspirando a su crecimiento superlativo, optó por la posibilidad de cobijarse bajo otro árbol, el de Unión Española. Esa emigración sucedió a principios de 1976 provocando una profunda sacudida en las huestes sanmiguelinas que, ante el nuevo escenario, debió reiniciar todo.

Confiado en sus elementos juveniles, César de la Arena conformó al nuevo León Prado con promisorios nombres como Jorge Widoycovich, Carlos Alberto Vargas, Hernán Daza, Pablo Aguilera y Rocco Calabrese. Fueron todos ellos quienes hicieron la fuerza para mantener al representativo marianista con presentaciones aceptables en la serie de Honor.

Lo mejor sucedió en 1979 cuando se conformó un quinteto de enorme potencial. El año anterior había retornado desde Universidad Católica el atacante René Muñoz, a quien se unió, también desde la tienda cruzada, Sandro Pifferi para unirse al portero Rodolfo Huerta y a los defensas Jorge Widoycovich y Alberto Vargas. El cuadro se completó con el arribo, directamente desde Viña del Mar, de Osvaldo Rodríguez.

Ese conjunto causa estragos en el rival de turno, con el trío Pifferi-Rodríguez-Muñoz que se turnaba en la conducción y concreción de gol. Ese plantel anotó doblete porque se llevó el Metropolitano y, como Asociación San Miguel, el Nacional que se disputó en la cancha de Santa Rosa de Las Condes.

San Miguel, campeón Nacional Infantil 1982. De izq a der: Jaime Frías (DT), José Salas (DT), Sandro Botto, Jaime González, Mario Castro, Ricardo Correa, Juan Antonio Aguiló, Fernando Izurieta, Cristian Riveros, Álvaro Carbonell, Francisco Frías, Miguel González y Mario Castro (Delegado). Hincados, y oficiando de utileros, los en ese entonces arqueros de León Prado Azul Cristián Frías y Miguel Sinsay.

Tonos tricolores. A pesar de esos éxitos, el comienzo de la década de los 80 fue sinónimo de novedades en los clubes leonpradinos. Atendiendo las opiniones de algunos apoderados y jugadores de Estudiantil, Academia y San Miguel de que no se sentían en una plena identificación con León Prado, la congregación marianista sugirió a la Asociación una reformulación en los clubes para que “todos se sientan leonpradinos”.

Se aplicó una reformulación extrema, con fusiones y cambios de nombres. En consecuencia, los clubes Estudiantil y León Prado se unieron para dar origen a León Prado Azul; Academia pasó a ser León Prado Blanco; y San Miguel, León Prado Rojo.

Modelo 1979, el año del cuarto título metropolitano.

Fue el comienzo de un período donde los equipos infantiles y juveniles del establecimiento fueron potencia en el torneo local. Además, en los campeonatos nacionales disputaban, unidos bajo la camiseta roja de la Asociación San Miguel, la supremacía con la Santiago, Viña del Mar y Huachipato, sus más enconados rivales.

Por ende, la cantera de Gran Avenida 3696 fue entregando más nombres para el hockey chileno. A los Eduardo Díaz, Juan Carlos Fernández, Miguel Pepe, Eduardo Díaz, Carlos Gerkue, Marcos Ledoux y Francisco Sabotier que destacaron a fines de los 70 se unieron más próceres. Una primera generación con Humberto Schenone, Javier Santos y Jesús Ayarza para continuar con el nutrido grupo integrado por Ricardo Correa, Miguel González, Álvaro Carbonell, Jorge Sinsay, Sandro Botto, Francisco Frías, Fernando Izurieta, Juan Antonio Aguiló, Jaime González, Eduardo Flores, Cristián Riveros, Jorge Pizarro, Cristian Álvarez, Raúl Fuentes, Javier Estay y Mario Castro, entre muchos. A mediados de los 80 tomaron el legado Miguel Sinsay, Ricardo Rodríguez, José Antonio Oñate, Jorge Aguiló, Miguel Lorca, Pablo Manosalva, Gonzalo Campos, Pablo Rodríguez, Ricardo Schmidt, Juan Pablo Vargas, Julio Luque, Rodrigo Lagos, José Antonio Fernández y Víctor Jiménez. Y a fines de ese decenio surgieron Claudio Hidalgo, Rómulo Vargas, Cristian Martínez, Jorge Farah, Alejandro Sanhueza, Rodrigo Vera y Mauricio Schmidt.

Todos con el valor agregado de que eran alumnos del Instituto Miguel León Prado, lo que fortalecía el tema de la pertenencia e identificación, tan valorado en el aspecto deportivo.

San Miguel, campeón nacional Segunda Infantil 1984. Arriba, de izq a der: José Oñate (delegado), Miguel Lorca, Claudio Faure, Octavio Oltra, Enzo Nervi, Julio Luque y Camilo Parra (DT). Abajo: Gonzalo Campos, José Antonio Oñate, Ricardo Rodríguez, Andrés Leiva y Pablo Rodríguez.

Justamente, los técnicos también colaboraron con dicha identificación. El primero, Camilo Parra, de forma literal el mentor hockístico de todos quienes fueron nombrados en los párrafos anteriores y que para quien el patinaje era fundamental, que había que dominar a la perfección antes de pensar siquiera en tomar la chueca.

De la misma idea eran Pablo Aguilera, tipo afable que sabía leer muy bien el juego; Jaime Frías, quien de apoderado –y con el apoyo de José Lara, el entusiasta coordinador de hockey que reemplazó a César de la Arena, cuando éste emigró a Bolivia- pasó a ser entrenador gracias a su constante estudio y aplicación de la táctica; José Pelao Salas, que se hacía notar por la personalidad extrovertida con que expresaba sus instrucciones pero que lo hacían querido por sus dirigidos; y Jorge Andreu, quien debutó como estratego en León Prado Rojo, logrando incluso títulos nacionales dirigiendo a la Asociación. Era toda una mística compartida por todos en la cancha.

Pero, a pesar de todo lo anterior, inusitadas rivalidades entre padres y alumnos que jugaban en equipos diferentes pero que compartían la misma sala de clases llevó, otra vez, a la congregación marianista a una decisión drástica: tras la temporada 1991 se determinó la unión de los tres clubes quedando solo León Prado, así a secas. Con la garantía de que quienes no estuvieran de acuerdo podían emigrar del club sin temor a sanciones de parte del colegio. Fue el punto final a una década notable.

León Prado, campeón metropolitano 1995 imponiendo el pressing en la escena nacional. Arriba, de izq a der, Eduardo Flores (DT-jugador), Alejandro Sanhueza, Mauricio Schmidt, Yuri Revecco y José Antonio Oñate. Abajo: Rómulo Vargas, Cristián Martínez, Juan Pablo Vargas, Julio Hernández y Antonio Martínez.

El pressing. Los nuevos aires en el conjunto leonpradino se coronaron con su quinto título en la serie de Honor en 1995, con el equipo dirigido por Eduardo Flores –quien también alineaba como jugador- e integrado por los arqueros Cristian Martínez y Julio Hernández, más Alejandro Sanhueza, Juan Pablo Vargas, Rómulo Vargas, José Antonio Oñate, Francisco Oñate y Mauricio Schmidt. La gracia de este logro pasó por la aplicación de la marca personal que ya era dominante en Europa, el pressing constante sobre el rival para recuperar la pelota y salir atacando en bloque.

Modelo 1995, el año del título gracias al pressing. El rojo fue reemplazado por el verde, el color del arcángel Miguel.

Fue justo el momento en que el hockey chileno se estaba adaptando a los cánones internacionales, coincidiendo con el aporte que estaba realizando, a su vez, Osvaldo Rodríguez en su retorno a la UMCE al utilizar estrategias sobre el dogma de la Zona que dominaba la escena nacional desde hacía casi cuatro décadas.

La modernización en el juego que mostró León Prado en cancha –con clara influencia de la Escuela Española– se extendió en el resto de aquella década con nuevos campeonatos y debut en los Sudamericanos de Clubes Campeones.

Herencia que se reforzó en los años siguientes con nuevos valores. Tanto los nacidos en las aulas del Instituto como Pablo Jara, quien tras sus primeras armas con la camiseta albiverde emigró a Italia siendo un adolescente, y Felipe Vidal; otros que comenzaron en su cancha pero que se consagraron en otras tiendas como Jorge Salgado y Nicolás Fernández; y los que llegaron desde otros clubes para dejar su impronta, como Alonso y Diego Jiménez más Mathias Escudero. Todos, en el escenario del Embaldosado Sagrado de calle Don Bosco que pasó a ser el Techado Sagrado en agosto de 2019, al cumplirse –de la mano del directorio encabezado por Juan Zúñiga- el sueño casi eterno de los hockistas leonpradinos: el tejado sobre el campo de juego que alguna vez soñó el profe Retana.

El equipo femenino de León Prado en su debut internacional oficial, el octubre pasado, en el Panamericano de Clubes en San Juan. A las referentes Constanza Urbina, Josefa Zúñiga, Gabriela Rocha y Viviana Varas se unieron Josefina Faure y Vanessa Jamett para potenciar al representativo marianista.

Las Leonas Albiverdes. El hockey femenino leonpradino, en todo caso, y a pesar del título mundial de Las Marcianitas en 2006 y del reconocimiento mayoritario de que el IMLP es una de las cunas del hockey chileno, tardó en establecerse.

El actual diseño que utilizan todas las categorías leonpradinas. Manteniendo el albiverde característico.

Recién en 2010 se formó el primer conjunto femenil, a instancias de una pequeña Catalina Flores, quien siendo alumna del Sexto Básico del colegio pero que jugaba en Thomas Bata, expuso esta situación ante la rectoría del establecimiento. Argumento que se respaldó con el hecho de que otras alumnas del establecimiento también jugaban hockey, pero en otras instituciones. Eso validó la petición y permitió el inicio del proceso.

Proceso que ha ido sumando estaciones que lo han fortalecido de a poco. Por de pronto, el año pasado se anotó el debut oficial en las arenas internacionales al competir en el Panamericano de Clubes en San Juan.

Esas experiencias han permitido la consolidación de referentes con la camiseta albiverde como Constanza Urbina, Josefa Zúñiga, Gabriela Rocha y Viviana Varas. A ellas se sumó en la presente temporada la llegada de Vanessa Jamett y Josefina Faure. Ambas con el dato a la causa de ser las primeras hockistas chilenas en ser campeonas sudamericanas de clubes, tras integrar en agosto de 2018 el plantel campeón del Concepción Patín Club de San Juan que se llevó el título continental.

Tal como sucedió con los varones, la historia la escribirán todas ellas. Las que ya se les conoce como Las Leonas Albiverdes.

Próxima entrega: viernes 3 de abril, HC San Jorge.

4 comentarios sobre «Almanaque del Hockey-Patín Chileno (IV): León Prado»

  1. Hola un maravillosa ,descripción hockistica de una gran institución , no solo, hockistica , quienes tuvimos la suerte de estudiar el el colegio (como le decíamos) y recibir los fortalecimientos necesarios para nuestra vida sin duda recordamos y en lo personal recuerdo con mucho afecto mis años en el colegio. .
    Escribe Jorge Widoycovich , jugador y capitán del histórico Leon Prado del 1979.
    De verdad un lujo jugar en ese equipo y haber sido el capitán.
    Si revisamos la foto que se muestra , falata el Huevo Díaz , eramos un plantel potente pero muy corto , por lo que mi gran amigo huevo Diaz , un niño ..noa apoyaba cuando lo necesitabamos. Lo comento por justicia. Nos ayudaba mucho.

    Gracias por este lindo recuerdo y bueno encerrado por el COVID pero siempre con optimismo
    Saludos
    Tochi

    1. Hola Jorge: solo quiero preguntarte si en ese equipo jugaba Fidel Isasi. El fue compañero mío en la Facultad de Química y Farmacia. Aunque escuché hace muchos años atrás que había fallecido, se comentó que fue por consecuencia de haber practicado ese deporte. Es muy bonito pero duro.Supe que fue seleccionado nacional de la rama.No fuimos grandes amigos, pero nos comunicamos mucho en distintos trabajos. Yo me fui al Norte por varios años y solo supe mucho después lo que te he comentado. Pensé que a lo mejor tú sabrías más de él, por haber compartido el mismo deporte.

  2. Que hermosa descripción de un deporte que ha acompañado inolvidables momentos de alegría, euforia y encuentro a mi familia, y más orgullo aún de ver que en sus listas está el nombre de mi hermanito amado Javier Estay, quien con esfuerzo y gran amor sigue practicando este deporte que nos hizo compartir en familia momentos maravillosos. La camaradería, respeto y lazos de verdadera amistad que aún en la distancia se percibe a lo largo de los años me hacen sentir afortunada. Un abrazo a todos los que formaron, forman y formarán parte de ésta historia de hockey y de leonpradinos de corazón.
    IMLP E…IMLP…O
    INSTITUTO MIGUEL LEÓN PRADO

  3. Faltan nombres emblematicos de los inicios del hockey-patin. Atilio Menichetti, Carlos Suarez, Angel Awad, Pini Zunino, Jorge Lería, Angel Padruno, Pedro Eraña y quien escribe Patricio Horment. Si me dan un wsapp les puedo mandar fotos, corroborando lo dicho

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