Almanaque del Hockey-Patín Chileno (7): Universidad Católica

Fecha de formación de la rama: 10 de marzo de 1943

Apodos: Los Cruzados, Los de la Franja, UC

Palmarés: En varones, campeón Nacional de Asociaciones 1969, campeón Apertura 2006 Liga Nacional, campeón Apertura 2010 Liga de Honor y campeón Apertura 2018 Liga World Skate Star. En damas, campeón Apertura 2008, Clausura 2013, Clausura 2014, Apertura 2016, Clausura 2017 y Apertura 2019.

Temporadas en competencias federadas: 77, desde 1943.

Participaciones internacionales: En varones, once participaciones en Sudamericano de Clubes (1952, 1953, 1996, 1998, 2001, 2005, 2007, 2010, 2012, 2013 y 2016) y un Panamericano de Clubes (2019). En damas, un Sudamericano de Clubes (2016) y un Panamericano de Clubes (2019).

Referentes históricos: Juan Rojas, Fredy Sabaté, Mario Meza, Benito Diez, Gastón Arismendi, Elías Reyes, Osvaldo Rebolledo, Juan Vera, Domingo Tunzi, Wilfredo Bendeck, Oscar Ahumada, Ignacio Spadaro, Sandro Pifferi, Jorge Ibáñez, Hugo Valdivia, Wilfredo Parra, Eduardo Tapia, Jorge Andreu, José Antonio Espinoza, Rodrigo Bendeck, Javier López, Osvaldo Andrade, Eduardo Cleveland, Christian Espinoza, Jorge Meza, René Muñoz, Mauricio Sabotier, Francisco Miranda, Eduardo Díaz, Jorge Sinsay, Aldo Llera, Mauricio Llera, Ricardo Correa, Lucio Armijo, Nicolás Fernández, Felipe Castro, Ignacio Aravena. Raúl Valenzuela, Nicolás del Campo, Cristián Fernández, Joaquín Fernández, Vicente Soto y Diego Rojas. En damas, Sandra Torres, Gabriela Cruz, Carla Torres, Seisha Prat, Tadish Prat, Bárbara Palma, Camila Méndez, Francisca Puertas, Fernanda Urrea, Roberta Urrea, Paulina Tapia, Fernanda Hidalgo, Gigliola Berloffa, Valentina Fuentes, Macarena Ramos, Valeria García, Celeste Llera, Florencia Llera, Fernanda Tapia, Mykaela Aparicio y Fernanda Muñoz.

El equipo campeón de la UC en 1948, la época del juego con disco. De izq a der: Freddy Sabaté, Ignacio Spadaro, Serrano, Juan Rojas, Benito Diez, Osvaldo Rebolledo y Héctor Souyris.

El génesis. El hockey-patín cruzado debe sus comienzos a los ímpetus del estudiante yugoslavo Vadja Kolombatovic, hijo del embajador balcánico en nuestro país en el ya lejano 1943, y que había sido seleccionado de hockey sobre hielo por su nación natal.

La iniciativa de aquel joven europeo se vio favorecida por el Decreto 230 que –tal como se explicó en la reseña de Universidad de Chile- estableció que todo alumno universitario que fuera deportista no podía jugar por otro equipo que no fuera el de su Casa de Estudios.

La clásica enseña cruzada, desde 1943 en el hockey chileno.

El primer plantel de la franja lo conformaron Feddy Sabaté, Vajda Kolombatovic, los hermanos Corón, Oliveira y Luis Sottovia que, como el resto de los nacientes equipos en la primera mitad de los años 40, jugaba sus partidos todos los domingos en la Plaza de la Libertad, frente al Palacio de La Moneda, en los tiempos en que se golpeaba un disco de madera.

Sin embargo, sólo en 1946 el representativo de la UC comenzó a disputar la supremacía del hockey capitalino que ostentaba el club Badminton. Esto, porque recibió en sus huestes a los referentes del Estudiantil de Independencia -el otro grande de esos primeros años- que había desaparecido de escena. De esta manera, se calzaron la camiseta universitaria los jugadores Domingo Tunzi, Ignacio Spadaro, Benito Diez y Juan Rojas.

En aquella temporada la UC inscribió su primer título capitalino tras apretada disputa con Colo Colo, a la sazón campeón vigente. El partido final entre ambos cuadros, jugado en noviembre, fue de alta tensión. “Más fogosos los albos, más técnicos los estudiantes. Cada encuentro era temido por ‘moros y cristianos’, para no decir también la policía y los dirigentes de aquel tiempo” se escribió tras la victoria 2-1 de los universitarios. Aquel pleito tuvo condimento extra porque apenas finalizó lo estrictamente deportivo, comenzó una batalla campal entre jugadores y parciales de ambos representativos, ante lo cual ”la policía resultó insuficiente para contener a los más fogosos”.

Dos años después, Universidad Católica nuevamente celebró ya que tras caer en la definición del Torneo de Apertura ante Palestino, se adjudicó el Torneo Relámpago de octubre (8-4 a Banfield de Yungay, 6-3 a Palestino y 4-2 a Colo Colo) y remató con su segundo trofeo metropolitano al vencer, en la última fecha, a los albos.

Elías Reyes, el gran reformador del hockey-patín cruzado y chileno.

Aporte español. El inicio de la década de los 50 fue sinónimo de cambios en el hockey chileno, ya que se dejó atrás el disco para aplicar la normativa internacional y jugar con bocha.

En esa coyuntura evolutiva, Universidad Católica realizó su aporte a la escena al contratar al jugador y técnico español Elías Reyes, quien arribó al país en julio de 1950. El ibérico se había contactado con los dirigentes cruzados un par de meses antes, cuando el plantel de fútbol realizaba una gira por Europa.

Madrileño, de profesión contador, tenía un currículum para tentar: había iniciado el hockey en la Comunidad de Castilla, tras ver el juego en Barcelona. También, había formado la correspondiente rama en el Atlético de Madrid. Y asistió al Mundial de Lisboa, en 1947, para ver en directo a las principales potencias del Viejo Continente. Quedó entusiasmado con el juego de los portugueses, de los que tomó nota perfeccionado sus conceptos en lo táctico y sistemas.

Pero después de la labor en su patria, manifestó sus deseos de venir a trabajar a Sudamérica. El contacto con los directivos universitarios le permitió cumplir su objetivo. “El hockey es un juego –como todo juego colectivo- en el que predomina la inteligencia individual para hacer del conjunto una máquina” era uno de sus axiomas. Recalcaba que sus jugadores requerían dominio –del patín, chueca y pelota- y velocidad –física, de acción y de concepción-.

Tras los partidos que presenció en la cancha del estadio Santa Laura, sus diagnósticos iniciales sobre sus nuevos dirigidos –y del hockey chileno, en general- fueron drásticos. De partida, dijo que sus jugadores eran demasiado individualistas en el juego. También, que no patinaban sino que “andaban” sobre los patines y estaban más preocupados de aplicar el freno del botín en vez de avanzar. “Se lo pasan frenando, que es lo mismo que andar caminando en la pista”, sentenció.

Reclamó contra el exceso de rudeza que se aplicaba en cada partido, matizado con la permisividad que otorgaban los árbitros en las cargas y reciedumbre. “El hockey jugado con violencia es el más peligroso de los deportes”, decía.

Por eso, apelaba al dominio del patín y la chueca para sortear el marcaje rival. “Pero primero deben aprender a patinar. Patinar jugando hockey no es lo mismo que patinar divirtiéndose”, agregó especificando que en la escena local había temor a jugar con velocidad. Pero quedaba tranquilo porque había aptitudes para este deporte. Sólo que debía tomarse el tiempo suficiente para sembrar sus conceptos.

Septiembre de 1951. La Casa Central de la Pontificia Universidad Católica recibe a su rama de hockey en uno de sus patios.

La casa propia. Tras las aplicaciones tácticas y técnicas que aplicó Elías Reyes en Universidad Católica -y que fue recibido positivamente por el ambiente, imitando lo que mostraba el quinteto cruzado– el siguiente paso fue la construcción de la cancha propia para poder agrandar la oferta deportiva en la capital.

Modelo 1986, con la que ganó el Torneo de Laja.

Tal logro se cimentó tras la sugerencia del técnico europeo para apoyar el desarrollo de la rama en el equipo de la cruz azul. Por eso, gestiones ante las autoridades de la Casa Universitaria, más donaciones y créditos, consiguieron un costo de 130 mil pesos de la época para levantar el rectángulo en uno de los patios de la Casa Central.

La cancha se inauguró el 9 de septiembre de 1951 con una misa oficiada por Monseñor Carlos Casanueva, la correspondiente bendición y un triangular entre los tres equipos de Facultades que había en la Universidad. Una semana después, aprovechando los festivos por Fiestas Patrias, se disputó un cuadrangular con la UC, un seleccionado de Valparaíso, Universidad de Chile y Fernández Vial de Concepción.

Con la cancha ya al servicio del hockey chileno, en la revista de la Universidad Católica se destacó que “la Sección Hockey de nuestro club había hecho notar la necesidad impostergable que nuestra capital y, particularmente, la institución, dispusiera de una buena cancha de hockey pues hasta el momento dicho deporte se había venido jugando en las calles y en la única cancha del Estadio Santa Laura”.

Elías Reyes era el más satisfecho por aquella obra, ya que contaba con las medidas reglamentarias, con baldosas de cemento más barandas de madera y mallas metálicas. Satisfecho, salvo por un par de detalles: no había mucho espacio en sus alrededores para ubicar tribunas; y no la podía utilizar durante todo el día, para evitar sonidos molestos en los horarios de clases.

Sin embargo, para la dirigencia del hockey universitario el aporte del estratego ibérico y la construcción del campo de juego propio “constituyen el más poderoso impulso que haya recibido este deporte en Santiago y que dan a nuestro club, una vez más, la calidad de pionero en empresas deportivas”.

Lamentablemente, aquel sueño sólo se extendió por poco tiempo ya que debido a los ruidos que se producían durante cada jornada hockística, que interrumpía el normal desarrollo de las clases en las aulas circundantes, se determinó el cierre de aquella cancha.

A partir de ahí comenzó un nomadismo de la rama por tener su propio espacio vital. La siguiente estación fue el estadio Santa Rosa de Las Condes, donde el rectángulo se ubicaba al lado de la ribera del río Mapocho. Pero el crudo temporal de julio de 1982 inundó y dejó a muy mal traer la cancha. Prácticamente, inservible.

De ahí, la estación fue el Campus San Joaquín antes de recalar, en forma definitiva, en el Balneario Municipal de la comuna de La Florida que es su feudo hasta hoy.

Modelo de camiseta cruzada 2011.

Asociación propia y pionero continental. En el Torneo Nacional disputado en la recién inaugurada cancha de la Casa Central, en octubre de 1951, Universidad Católica debutó como Asociación mostrando, de esta manera, un crecimiento superlativo como institución.

Con fecha de fundación del 18 de septiembre de aquel año, el naciente conglomerado incluía a los equipos de la competencia interna que disputaban el llamado Torneo Interfacultades con elencos integrados por estudiantes de la Pontificia Universidad. Aquel certamen -que se disputaba los día sábado por la mañana, después del horario de clases- lo animaban los representativos de Agronomía, Arquitectura, Comercio y Tecnología. Además de estos representativos, también integraron la Asociación el club Ceatoleí y la División Escolar.

Amén del tema organizativo, Universidad Católica también escribió sus páginas con intervenciones internacionales. Porque en 1952 fue uno de los seis equipos que disputó el primer Sudamericano de Clubes Extraordinario, disputado en la ciudad argentina de Córdoba. Ese evento contagió a los directivos cruzados, quienes en mayo del año siguiente organizan la segunda versión del certamen, que se disputó en el Estadio Chile y cuyo título se lo llevó Audax Italiano.

Sin embargo, en los años siguientes la tienda universitaria se aboco, por un lado, a fomentar la competencia interna; y por el otro, quedó relegada a puestos secundarios del torneo de la Asociación Santiago ya que la supremacía la disputaban los audinos y Thomas Bata.

Universidad Católica, campeón nacional 1969. Arriba, de izq a der: Mario Spadaro (DT), Claudio Lazo, Sandro Pifferi, Wilfredo Parra y Jorge Ibáñez. Abajo: Hugo Valdivia, Juan Vera, Guillermo Pantoja y Wilfredo Bendeck.

Destacado palmarés. Tal inercia se quebró en diciembre de 1969 al adjudicarse el título nacional en el certamen disputado en la cancha del Instituto Miguel León Prado, gracias a su disciplina táctica y constante movimiento –guiada por el DT Mario Spadaro- que mostró sobre el embaldosado sanmiguelino. Dato destacable en este lauro fue la inclusión en el equipo universitario del incombustible Wilfredo Bendeck, quien sumaba su nuevo título nacional a su exitoso currículum deportivo.

Francisca Puertas, referente cruzada y hoy jefa técnica en la UC.

En los años siguientes sumaría nuevos blasones a sus pabellones, fundamentalmente en la categoría juvenil donde contó con referentes de fuste como Christian Espinoza, René Muñoz, Mauricio Sabotier, Álvaro Meza, Eduardo Cleveland y Jorge Meza.

También, en 1986 levantó el máximo trofeo del tradicional torneo de Verano en Laja, con un plantel que lucía, entre otros, a Javier López, Eduardo Vergara, Eduardo Díaz, Mauricio Castro y José Luis Labbé.

En los últimos lustros también sumó campeonatos en la reformulada Liga Nacional, sin embargo su gran hito fue el subcampeonato en el XXVI Sudamericano de Clubes Campeones, disputado en el GOM de San Miguel en 2010. Sólo en la instancia definitoria, tras cuatro victorias al hilo, la UC fue doblegada por Olimpia de San Juan. Lo destacabnle es que el elenco de la franja era un plantel muy joven, dirigido por Mauricio Llera, y con nombres que hoy son referentes en el club como Lucio Armijo, Ignacio Aravena, Bryan Berríos, Conrado Castillo, Felipe Castro, Nicolás del Campo, Alex Osorio, Cristóbal Ponce, Cristián Rojas y Raúl Valenzuela.

El joven plantel cruzado subcampeón sudamericano en 2010. La mayoría de sus integrantes hoy son referentes del club.
Diseño de camiseta 2013, con reminiscencias al escudo de la institución.

Potencia del hockey femenino. Casi medio siglo estuvo el hockey femenino chileno en receso, tras ser partícipe activo de los primeros tiempos de la actividad, a principios de los años 40. Obligada para que finalizó en 1994 con la llegada del técnico argentino Aldo Llera a la tienda cruzada.

Fue él quien instó a algunas especialistas de patinaje artístico del club, ante la falta de competencias, a cambiar los giros y saltos por tomar una chueca, inspirado en lo que sucedía al otro lado de la cordillera.

Fue Sandra Torres quien comenzó a armar ese primer equipo, contactando a algunas compañeras de competencia -como Karina Zúñiga, del club Alborada- y a alguna amiga -como Marcela Cortéz, compañera suya en la carrera de Construcción Civil-. El espaldarazo final llegó con el apoyo irrestricto del directivo Pedro Barrios, fomentando el crecimiento de la naciente rama.

Viernes 14 de abril de 1995, el hockey femeninco chileno comienza a resurgir por acción de Universidad Católica. Testigo directo de aquella jornada fue nuestro editor.
La actual camiseta del club.

Sin pretenderlo, Llera y Barrios fueron unos visionarios porque cinco lustros después el equipo femenino cruzado es uno de los clubes fuertes de nuestra escena. No en vano, bajo la dirección técnica de Mauro Llera, en la temporada 2017 se adjudicó todos los torneos que disputó, entre los cuales se incluye la Copa Federación, Torneo Nacional y Clausura.

Ese legado continúa hoy, ahora bajo la dirección de quien es su máxima referente Francisca Puertas, quien en poco más de un año como directora técnica ya sumó el Apertura de la Liga WSS, Clausura de la Liga Regular, la Copa de Oro y, con la Sub 13, el Mundialito de Bancaria. Por si eso hubiera sido poco, en la presente temporada asumió también la cabina en el primer equipo masculino.

Próxima entrega: martes 14 de abril, Patín Vilanova.

La base del multicampeón femenino en 2017. De izq a der, Valeria García, Valentina Fuentes, Gigliola Berloffa, Celeste Llera, Florencia Llera y Mykaela Aparicio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *