Almanaque del Hockey-Patín Chileno (21): Audax Italiano

Año de formación de la rama: 1949

Apodos: Audinos, Tanos, Los de Calle Lira

Palmarés: Campeón de la Asociación Santiago en 1954, 1955, 1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1961, 1962 y 1963. Campeón Torneo de Campeones 1961. Campeón Metropolitano en 1972 y 1973.

Temporadas en competencias federadas: 37, entre 1950 y 1986

Participaciones internacionales: Campeón sudamericano de clubes en 1953

Referentes históricos: Alfonso Finalteri, Mario Finalteri, Rafael Casali, Jorge Cordero, Roberto Vargas, Pedro Muga, Carlos de la Fuente, Héctor Pellegrini, Carlos Pellegrini, Wilfredo Bendeck, Luis Soto, Eugenio Silva, Eduardo Gamboa, Omar O’ Ryan, Rigoberto Campusano, Juan Jeffs, Ramón Méndez, Daniel Martínez, Dagoberto Silva, Rodolfo Silva, Ricardo Mondino, Hugo González, Marcelino Robles, Manuel Llorens y Pablo Morán.

El inicio de Audax Italiano en 1950, bajo el liderato técnico de Rafael Casali.

Inicios. Los comienzos de la institución están fechados el 30 de noviembre de 1910 con la agrupación conformada por tres jóvenes oriundi –Ruggero Cozzi, Alberto Caffi y Amato Ruggeri- quienes, con el afán de unir a la colonia itálica en torno a un estamento deportivo, dieron forma al club deportivo en la desaparecida Pérgola de las Flores, frente a la Iglesia de San Francisco y la Pastelería Ramis Clar.

Como el deporte principal en aquella primera década del siglo XX era el ciclismo, se bautizó a la recién conformada institución como Audax Club Ciclista Italiano, porque a los especialistas de aquella disciplina deportiva se les nombraba como “audax”, palabra latina que significa “osado”. De ahí, también, que en la insignia destaca una rueda de bicicleta sobre la escarapela tricolor con los colores de la bandera italiana.

Ahora bien, con el posterior nacimiento de otras ramas deportivas, como bochas y fútbol, el nombre mutó a Audax Club Sportivo Italiano.

En lo específico del hockey-patín, su derrotero se inició en 1949. Año en que comenzaron los debates en la escena nacional de ingresar al concierto internacional realizando la correspondiente solicitud a la Federación Internacional de Patinaje. Eso conllevaba cambiar todo el panorama que dominaba las canchas chilenas desde 1935: a saber, pasar de jugar con seis deportistas en cancha con un disco de madera a cinco por lado con una bocha de caucho.

Se produjeron diálogos, había interiorización del sistema. Sería un tránsito paulatino, para evitar un traumático traspaso sobre todo entre aquellos que, hasta el último, defendieron ese hockey “a la chilena”.

Un nombre fue clave esta evolución. Se trataba de un italiano que había practicado el deporte -en patines en su tierra natal; y sobre hielo, durante su estancia en Canadá y Estados Unidos-, estudioso de la materia y siempre acompañado de una pipa. Como fiel nativo de la península, Rafael Casali era un apasionado en lo que hacía. Sobre todo, en su faceta deportiva.

Había arribado al país para difundir sus negocios de curtiembre instalando una fábrica de carteras. Los obvios contactos con la Casa Italiana, la Embajada peninsular y el club Audax Italiano lo fueron acercando al hockey-patín

Rafael Casali, el gestor del hockey audino y uno de los padres del hockey-patín chileno moderno.

criollo. Avalado por su pasado en la cancha, comenzó a formar la respectiva rama en la institución audina luciendo su cargo de director técnico.

En sus primeras prácticas con el recién conformado conjunto, el estratego puntualizó las diferencias que conllevaría a aplicar la nueva reglamentación. Por de pronto, a sus dirigidos les enseñó a empujar la pelota y no a golpearla como se estilaba con el disco.

A nivel macro, Casali demostró en forma pública el hockey que se venía. Como lo fue el partido de demostración realizado en la losa del Stadio Italiano, entre Palestino y el representativo itálico. Un artículo del informativo Las Noticias Gráficas publicó al respecto que “la nueva modalidad del hockey en patines de jugar con pelota, según la reglamentación de la Federación Internacional de Hockey Sobre Ruedas que se ha puesto en práctica en Chile y por primera vez en Sudamérica, gustará. En la exhibición hecha por Palestino y Audax a dirigentes, jugadores y periodistas se pudo apreciar que esta nueva modalidad causará una revolución a este deporte y que el público saldrá ganando porque obligará a los hockistas a un mejor estado físico y juego en base a velocidad y habilidad, desterrándose la reciedumbre y el juego brusco”.

Con ese nuevo escenario, Audax Italiano ultimó la preparación de su recién formada rama de hockey para debutar en el Torneo de la Asociación Santiago en 1950.

Audax Italiano vs. Thomas Bata en La Bombonera de calle Tocornal. Quizás, el mayor clásico que ha tenido el hockey-patín chileno.

Aires de cambio. Es más, con el debut de Audax en la competencia oficial, se resaltó la figura de Rafael Casali, de quien se anotó que era un “hombre ducho en este juego y que conoce como nadie los secretos de la redonda” en directa referencia a la pequeña pelota de 155 gramos de peso y 23 centímetros de diámetro que era el símbolo de aquellas nuevas conyunturas.

Coyunturas de las que se escribió que con la nueva reglamentación “deberá traer grandes beneficios a este joven y ya popular deporte”. Se destacó que los jugadores ya no podían improvisar cada fin de semana por el solo hecho de calzarse patines y tomar una chueca. “Entrenamiento” era la nueva palabra que se fue apoderando de cada uno de los equipos metropolitanos para que sus jugadores se impregnaran de las nuevas técnicas. Además, los árbitros debían actualizarse en los conocimientos del nuevo código para aplicarlo correctamente lo más luego.

En esos nuevos aires del hockey chileno, Audax Italiano se enfrentó a Everton de Viña del Mar –el último campeón con disco-, Universidad Católica, Palestino, Unión Española, Ferrobádminton, Maestranza Central de San Bernardo y Victoria de Peñaflor. Así también, no llegaron hasta la sala de inscripción de la Asociación Santiago las postulaciones de Universidad de Chile, Colo Colo, Banfield de Yungay y Deportivo Peñaflor.

Camiseta utilizada por Audax en la temporada 1975.

Con ese marco, se apostó que Audax Italiano debía liderar en la temporada porque hacía meses venía trabajando bajo la nueva normativa, contaba con implementación de primera clase y comenzaba a manejar las jugadas preconcebidas practicadas con Casali. Jugadas que se ensayaron en algunos amistosos, como el que protagonizaron en Concepción donde los audinos cayeron con Lord Cochrane (0-4) y superaron a un Combinado local (7-6).

El desarrollo de los cotejos del campeonato oficial confirmó una hipótesis: los elencos que se preocuparon en las prácticas de detalles como manejo del stick, además de tácticas a establecer, se impusieron en el campo de juego. Se destacó, en ese aspecto y con mayúscula, a Everton, Palestino, UC, Ferro y, era que no, Audax.

Sin embargo, fueron los evertonianos los que refrendaron su marcha hacia el bicampeonato. Invictos, sólo perdieron dos puntos al anotar sendos empates con Audax y Victoria. En el análisis global, el quinteto viñamarino no ahorraba comentarios porque el rival de turno que enfrentaba cada semana “no tuvo nunca cinco jugadores al frente; siempre creyó ver siete. Siete jóvenes ágiles, dominadores de pelota e inteligentes. Los cinco campeones lucharon bien por su equipo”. Así, Everton se anotó como el último campeón con disco de madera y el primero con el formato de la bocha.

Su plantel era liderado por dos hermanos que, si bien su padre los había instado a practicar ciclismo, se habían tentado con este deporte de patines al presenciar los encuentros en la Avenida La Marina en la Ciudad Jardín. Así iniciaron su carrera deportiva Alfonso y Mario Finalteri, quienes habían llegado a Everton tras sus comienzos en el club Carmelo y Praga. Y que tras los títulos alcanzados con la camiseta de la franja amarilla más el Campeonato Nacional alineando por la Asociación Viña del Mar, fueron tentados para mudarse a la capital y formar en Audax. Cambio que se formalizó el 27 de mayo de 1951 cuando se estrenaron con la camiseta verde.

Audax frente a Guadalupe de México, uno de sus más enconados rivales en la Liga de Honor.

Campeón sudamericano. Con el aporte de los Finalteri, se esperaba que Audax Italiano refrendara todo su potencial alcanzando lo más alto del podio. Pero ese objetivo demoró en alcanzarse, toda vez que los itálicos tuvieron que sobreponerse a lo que fueron los títulos de Ferrobádminton, en 1951, y Thomas Bata, en los dos años siguientes. Aun así, resaltaban los hermanos Finalteri y al defensor Pedro Muga. También, que había nacido el Clásico de Colonias entre los audinos y Unión Española.

Pero fue en 1953 donde Audax Italiano inició su recorrido por la triunfal senda, gracias a su título en el II Sudamericano de Clubes que se disputó en el Estadio Chile –hoy Estadio Víctor Jara- y Peñaflor, entre el 16 y 26 de abril de aquel año. Refrendando la calidad conocida latamente en nuestra escena, Audax se impuso a Everton de Viña del Mar, Telecomunicaciones de Buenos Aires, Universidad Católica, Colegio Suizo de Córdoba y Platense de Montevideo.

Certamen que fue definido por la prensa chilena como “interesante, emotivo y educativo” para masificar la práctica de este deporte. Sobre todo, si “este hockey de ahora es otra cosa. Los jugadores han adquirido soltura, seguridad, destreza y sentido táctico. El hockey ha llegado a la mayoría de edad” se escribía en la revista Estadio en aquellos días.

Torneo, dicho sea de paso, que sirvió de marco para la fundación de la Confederación Sudamericana de Patín siendo designado como su primer presidente al directivo chileno Carlos Mourgues Passi, uno de los visionarios para conformar la agrupación. Agrupación que se formalizó con la presencia de los plenipotenciarios locales más los de Argentina, Brasil, Uruguay y, obviamente, Chile. También se había convidado a Colombia, pero su representante no se reportó, a la par que se iniciaban los contactos para la pronta integración de Venezuela.

Audax Italiano, campeón 1963. Arriba, de izq a der, Eugenio Silva, Alfonso Finalteri, Eduardo Gamboa, Roberto Vargas, Mario Finalteri y Domingo Tunzi (DT). Abajo, Carlos de la Fuente y Jorge Cordero.

Imperio verde. Como ya se enunció, 1953 fue el inicio de un derrotero donde Audax Italiano sentó primacía en el concierto local, imponiéndose –sobre todo- a su más enconado némesis hockístico, Thomas Bata.

Se trataba de la consolidación de un conjunto donde, amén del aporte en cancha de los hermanos Finalteri, destacaban Jorge Cordero, en la portería, y Wilfredo Bendeck, en el armado del conjunto. Es más, se escribió del representativo de colonia que “tiene jugadores más jóvenes, los cuales hoy atraviesan hoy por su mejor período”. Todo eso se consolidó con su primera corona nacional en 1954, formalizada con un 5-3 sobre los batinos.

Momentos notables de la rama, ya que coincidió con las primeras aproximaciones para levantar su propia cancha en la sede del Audax, el tradicional feudo ubicado en la calle Lira.

Alfonso Finalteri, el máximo referente de Audax Italiano y uno de los mejores de la historia del hockey chileno.

Lo exhibido en la competencia local lo extendió Audax en el extranjero, tanto en visitas a torneos argentinos como en exhibiciones. Como la realizada en el verano de 1956 a Perú, donde junto con Universidad Católica, enfrentó a los conjuntos limeños Universitario de Deportes, Ciclista Lima y Alianza en la llamada pista Mario de Ciudad Miraflores, zona de los balnearios al sur de la capital rimense.

Ocasión en la que, nuevamente, fue ensalzada la figura de Alfonso Finalteri de quien se redactó que “hizo una amplia demostración de ser un maestro del hockey y que por algo ha llegado a tener fama mundial. Es un maestro manejando la chueca. Fue quien armaba todo el juego y dirigía todos los acontecimientos. Fue un hombre que valía por dos en el equipo de Audax. Siempre estuvo en la defensa y en el ataque, y en ambos terrenos separando bolas en el aire, llevándola pegada al bate y dribleando en cualquiera de los terrenos del rectángulo del juego. Ahí estuvo Alfonso Finalteri haciendo derroche de capacidad técnica, garra y dirección del juego. Bien ganado tienen el prestigio internacional y Chile tiene en él a una gran figura”.

El Imperio Verde continuaba sus dominios, agregando copas a sus vitrinas y siendo calificado por la prensa especializada como un “equipo imbatible”. Condición que fue empoderando con el transcurso de las temporadas donde, además de Thomas Bata, surgieron otros complicados antagonistas que pretendieron amargar su dominio. Nos referimos a Guadalupe de México, Universidad Técnica y León Prado, con los que protagonizó historiados partidos tanto en La Bombonera de calle Tocornal como en la cancha institutana.

En total, diez títulos de la Liga de Honor entre 1954 y 1963. Un record en torneos llamados “largos” que aún hoy se mantiene imbatible. Imbatible porque la columna vertebral se mantenía en los patines y en las chuecas de los Finalteri, bien respaldados en la defensa por la pulcritud de Roberto Vargas y Eduardo Gamboa, más la contundencia ofensiva de Eugenio Silva.

Audax Italiano campeón 1973, la última corona itálica. Arriba, de izq a der, Mario Finalteri, Ricardo Mondino, Alfonso Finalteri y Eduardo Barra. Abajo, Rodolfo Silva, Rigoberto Campusano, Juan Jeffs y Dagoberto Silva.

Últimos tramos. A partir de 1964 fue Thomas Bata el que tomó el testimonio de ser el dominante de la Liga de Honor. Sin embargo, Audax continuó disputando los puestos de privilegio, aunque cada vez con mayor dificultad ya que elencos como la UTE y León Prado, con hockistas más jóvenes, comenzaban a dejarlo en zaga.

Detalle no menor porque mientras, por ejemplo, el conjunto sanmiguelino -liderado por los hermanos Madariaga, que recién frisaban los 20 años de edad- ya se colocaba el traje de potencia, en Audax no había mucha renovación ya que los Finalteri mantenían su talento, aunque ya no con la velocidad de antaño. Una dosis de refresco fue el aporte de Eugenio Silva antes de emigrar al naciente Stadio Italiano. También hizo lo propio Hugo González, quien había llegado desde Universidad Técnica.

En las temporadas siguientes se reactivó el poder con la inclusión de Rigoberto Campusano en la portería y de Omar O’ Ryan más los hermanos Dagoberto y Rodolfo Silva, los que habían despuntado en las filas del club Atenas. Entre medio, la rama contaba con el firme apoyo de su benemérito presidente Oscar Núñez.

Esos nuevos aires le permitieron poder celebrar dos coronas más en los inicios de los 70, época en que se jugaba un

La última camiseta de Audax en el hockey chileno, en 1986.

hockey arisco, rayando en los límites del reglamento. Es más, ese detalle de reciedumbre fue hecho notar en variadas ocasiones por la prensa, redactando que el equipo verde se excedía en sus “picardías”, “roces” y “artimañas” para provocar a sus rivales.

Como ya se enunció, la corona de 1973 fue la última que lució Audax Italiano en su recorrido porque a partir de ese momento comenzó el declive. La mencionada constante renovación en los otros cuadros contrastó con la estable formación audina, que se negaba al paso del tiempo a pesar de contar con nuevos nombres que se asomaban como Ricardo Mondino.

Al respecto, el directivo de la Federación, Gonzalo Cortínez, comentó a mitad de los 70 sobre este fenómeno. “La mayoría de los equipos han renovado sus jugadores aprovechando la gran promoción de juveniles. Audax, en cambio, ha preferido quedarse con la experiencia. Mario y Alfonso Finalterri, Dagoberto y Rodolfo Silva y el arquero Campusano forman el cuadro”, sentenció. Basta, por nombrar a algunos, con revisar que en Thomas Bata asomaba Arturo Salvatierra; en Stadio Italiano, Emilio Marsano y Humberto Mazzarelli; y en León Prado, Eduardo Riveros y Osvaldo Cordero.

En 1976 hubo un último relumbrón cuando disputó el liderato, para variar, con Thomas Bata hasta el final de la temporada, liderado por su incombustible referente Alfonso Finalteri del que se expuso que, con 44 años de edad, “sigue como gran figura” pero que también “sabe usar sus condiciones técnicas y las mañas que le valieron más de un golpe durante el año”. Pero en los últimos tramos fueron los peñaflorinos los que sacaron la justa ventaja para llevarse el título.

Si bien en las siguientes temporadas surgieron nuevos nombres como Marcelino Robles, más el aporte de algunos que llegaron de otras tiendas, como Pablo Morán, o el retorno de algunas figuras que antes habían vestido la enseña itálica, como Manuel Llorens, el representativo de Audax Italiano ingresó por última vez a la cancha en la temporada 1986. Se cerró, de esa manera, un glorioso derrotero en el hockey chileno. Un derrotero teñido de verde itálico.

Próxima entrega: martes 2 de junio, Hockey San Antonio.

Audax Italiano en el Torneo de Laja 1986, su última temporada. Arriba, primero de derecha a izquierda y luciendo el brazalete de capitán, Manuel Llorens, el último referente audino.

 

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