De Los Huinchester a Los APA: La Evolución del Patín

El hockey-patín del siglo XXI puede vanagloriarse de contar con una gran variedad de modelos de patines y botines para la elección de cada deportista. Marcas como Replic ofrecen una amplia gama, que incluso considera zapatos personalizados con el nombre y color favorito del hockista que los utiliza.

Lo anteriormente expuesto, resumido en apenas un párrafo, es sólo el resultado de un largo proceso desde que comenzaron a fabricarse los primeros patines en 1733, gracias a la inventiva del holandés Hoans Brinker y sus planchas con ruedas metálicas, hasta hoy.

En el caso de la escena nacional, tiene el aderezo del ingenio del pueblo, de las clases populares que, a partir de la década de los 30, tomaron a la disciplina de los patines y chuecas como una de sus favoritas.

Las clásicas planchas de los patines Huinchester eran unidas a bototos o zapatos de fútbol a los que se les sacaban los estoperoles.

El génesis. Primero que todo, hay que comentar que el patín tradicional, el que conocemos todos y que fue llamado quad de cuatro ruedas –dos adelante y dos atrás, unidas por un eje central- fue un invento del estadounidense James Leonard Plimpton.

En estricto rigor, lo de mister Plimpton fue una evolución de anteriores intentos por perfeccionar lo que era considerado un mini medio de transporte, donde en esos intentos incluso se había considerado una suerte de ancestral patín en línea, el llamado Rolito, que constaba de cinco ruedas en fila en cada zapato.

Así las cosas, la gracia de la invención de Plimpton, que data de 1863, fue que ubicó las pequeñas ruedas –que, indistintamente, era de metal o madera- bajo suspensiones de goma lo que permitía maniobrar el calzado rodante en movimientos curvos.

Esta gran novedad fomentó la popularidad a las pistas de patinaje en Inglaterra, lo que se transformó en una de las entretenciones de los súbditos de S.M. Plimpton, a su vez, organizó la Sociedad Internacional de Patinaje Sobre Ruedas posibilitando las primeras competencias de habilidad llamadas The Plimpton Medal.

Vale agregar que en 1867 a la plancha con cuatro ruedas se le agregó el freno delantero –ocurrencia de unos industriales británicos- que era un taco de caucho. Y en 1880 el modelo se perfeccionó aún más al agregar a cada rueda rodamientos circulares de aguja –las antecesoras de las bolillas, o rulemanes como las denominan los argentinos, que se usan hoy- lo que permitió un mejor rodaje en los desplazamientos.

Como ya se mencionó unos párrafos más arriba, la asistencia a las pistas de patinaje era una tradición que los ingleses trajeron a Chile, para seguirla practicando por las principales avenidas de Valparaíso –donde estaba radicada la mayoría de los comerciantes británicos afincados en nuestro país-.

Zapatos de hockey de la década de los 50, cuya característica eran sus costuras. La plancha incluía el freno adosado al botín.

Los Huinchester.  Bajo ese escenario, se inició el hockey-patín en Chile. La labor de difusión que realizó el Indian’s Club de Valparaíso por todo el sector central contagió a, sobre todo, adolescentes de ambos sexos a probar suerte en ese nuevo deporte. Claro, la tradición inglesa del patinaje vespertino la había heredado el pueblo, los chilenos, ya que dicha costumbre la habían hecho propia.

De esta manera, los patines eran recurrentes en los arrabales del puerto y de Santiago. El ingenio del pueblo dio en motejar a esos patines quad como Huinchester, por las huinchas que unían al pie con la plancha de metal. Parafraseaba, de paso, a la marca del clásico fúsil norteamericano de fabricación Winchester.

Para garantizar el equilibrio durante el partido, y a la vez proteger al pie de algún “palo con malicia”, nuevamente se hizo presente el ingenio del chileno. A los patines les sacaron las correas, permitiendo que la plancha fuera adosada, con la gentil colaboración de fuertes pernos o tornillos, a las suelas de bototos o zapatos de fútbol a los que les desprendían los estoperoles. De esa manera, se moldearon los primeros botines de hockey en nuestro país, cuyos frenos delanteros eran pedazos de neumáticos.

¿Y las chuecas? Para dar algo de uniformidad a la incipiente competencia que se jugaba con el disco de madera de 25 centímetros de diámetro, se apeló a sticks de hockey-césped o a chuecas hechizas, moldeadas a partir de ramas de árbol.

La marca APA tenía su sede central en Barcelona, España.

Los APA. Ya se ha mencionada en varias ocasiones en este portal que el año 1950 fue el del cambio en la escena hockística nacional. La llegada del técnico italiano Rafael Casali a Audax fomentó la evolución del disco –y de jugar con seis deportistas por lado- a la pelota de caucho, y por ende, a ajustarse a la normativa internacional.

El cambio de implemento implicó varios aspectos colaterales, porque con el juego con pelota también tuvo que haber adaptación a los sticks que exigía el reglamento. En ese sentido, el club Audax Italiano ayudó al importar desde Italia chuecas oficiales marca Colombo y patines Star. Con esos nuevos protagonistas, los hockistas tuvieron que aprender a empujar la pelota, lo que no podían hacer con el disco al que sólo golpeaban.

La consumación de todo se concretó gracias al arribo a nuestro país, también ese año, del técnico español Elías Reyes a Universidad Católica, quien traía en su equipaje una buena porción de patines marca APA y chuecas Reno.

Los populares APA llegaron, algunos, listos en el botín especialmente diseñado para la práctica del hockey. A su vez, quienes sólo adquirieron la plancha la unían a zapatos de fútbol, bototos o botines de excursión para completar el cuadro.

Las ruedas eran de madera, por lo que si se jugaba en cancha de cemento el roce con aquella superficie las iba erosionando hasta romperlas… con el consiguiente desparramo de las bolitas de acero, por todo el rectángulo, que conformaban los rodamientos. Ahora bien, no faltaba el jugador que con mala intención le daba un golpe seco de chueca a las ruedas del rival para provocar ese efecto.

Los modelos de botines de hoy, como los de marca Replic, permiten incluso la personalización de acuerdo a los intereses del hockista.

Para evitar ese incómodo momento, los patines Súper APA lucían en sus ruedas, también de madera, un casquete que protegía dichos rodamientos. De esta manera, si la rueda se rompía sólo se cambiaba y listo. Además, fortaleció la difusión de la rueda de madera el hecho que las canchas en el país comenzaron a construirse con superficie de baldosas.

Fueron esas variaciones, que hoy pueden sonar a obvias, las que iniciaron la evolución del hockey-patín chileno, como parte de lo que sucedía en el resto del Planeta Hockey.

 

4 comentarios sobre «De Los Huinchester a Los APA: La Evolución del Patín»

  1. Hola:
    Los patines eran marca Winchister, metalicos, regulables, con tapas verdes. Los”perros “
    para sujetarlos en la parte delantera rápidamente separaban la suela del resto del zapato. Y cuando ocurría feroz porrazo.
    La mejor aventura colgarse de los troles.
    Los tuve de regalo de pascua el año 1955.
    La gran novedad era que traían una protección de esponja para proteger el pie del roce de las correas.
    Utilizar la esponja en esa época era una gran novedad.
    Felicitaciones por el nuevo formato

  2. Yo aprendí á patinar con los patines metálicos, que se agrandaban o achicaban y ruedas metálicas, no olvidar el tremendo aporte del papá de sandro pifiri, el fabricaba patines en un taller que tenía en su casa y muchos partimos jugando con esos patines, un homenaje para el y su señora y que decir de sandro un jugador que fue considerado uno de los mejores del mundo en su puesto

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