
Tras cinco años ausente del máximo escenario del hockey-patín chileno, Sagu de Peñalolén retoma su escaño en Liga de Honor tras imponerse a mitad de semana en el triangular de Promoción.
Es verdad, Sagu es uno de los nombres históricos de nuestra escena refrendado por su palmarés que luce, entre otros blasones, cinco estrellas (Apertura 2009, Clausura 2010, Copa de Oro 2012, Copa de Oro 2013 y Clausura 2018).
Pero lo otro que inspira respeto son los nombres que componen el actual plantel. Todos con amplia trayectoria y carácter, tanto en la escena nacional como internacional. Anote, entre tanto caudillo que viste la camiseta azul el líder natural es Diego Jiménez, el popular Chino. Con él, los hermanos Camilo y Franco Illanes, Cristián Fernández, Juan Pablo Díaz, Bryan Berríos, Diego Godoy y Álvaro Ruiz. Se unen los Sub 23 Benjamín Fariña y el arquero Vicente Martínez, además del trío que este año arribó desde IDF compuesto por los también ilustres Lucio Armijo, Ignacio Aravena y Diego Rojas García. Todos conformando un elenco, insistimos, de carácter, cada uno con su peso hockístico específico.
En conversación con Patines y Chuecas, Diego Jiménez comentó que este ascenso “es una inyección de energía. Por supuesto que tendremos que compatibilizar trabajo, y los más chicos sus estudios, para afrontar este importante desafío que tenemos. Sabemos que vamos a enfrentar a equipos que están físicamente mejor y con muy buenos elementos, pero vamos a apelar a todo el rodaje que tenemos. Estamos muy motivados, este regreso a Liga de Honor lo veíamos para el próximo año. Todo esto que nos está pasando es una revalidación que se traduce en un buen inicio de temporada”.
Con relación a las perspectivas que se avizoran para los Panzers, Jiménez expone que “queremos disfrutar nuevamente el formar de la categoría. Nos costó regresar, pero era nuestro objetivo porque era uno de los propósitos de este grupo de amigos cuando se reunió. Es meritorio lo que se ha hecho, y esto consolida todo. Lo que ya conversamos con los muchachos es hacer un buen campeonato, porque así también Sagu tendrá una vitrina distinta. Sobre todo, visibilidad para las categorías menores motivando a las niñas y niños. Vamos a hacer lo mejor posible, ojalá pelear por los cuatro primeros puestos”.
Por lo mismo, es que Sagu se tomó muy en serio el nuevo episodio que protagonizará apenas se confirmó el ascenso con la victoria, en definición a penales, sobre Kellun. “Este año vamos a tomarlo con seriedad, no queremos dar la hora. Es verdad que contamos con oficio, pero eso dura un tiempo. Por eso, el contar con un buen arquero como el Maxi (Lucio Armijo) nos ayuda a dosificar, a que no nos pillen desubicados en nuestras espaldas. Ya el año pasado en la Regular enfrentamos a Marruecos que tiene cuatro cabros chicos muy buenos, muy rápidos. Fue la experiencia frente a la juventud en partidos que fueron muy apretados. Por eso, ya nos estamos poniendo a punto para tener un buen año. Porque vamos a competir, queremos subir el rating de la Liga de Honor”.
En estos días en que las perspectivas del equipo crecieron, Diego Jiménez hace especial énfasis en dos de sus compañeros. “El Maxi (Armijo) ataja demasiado, está en un nivel altísimo. A nosotros, de alguna manera, que de repente nos pasa la cuenta el cansancio pero con el Maxi todo eso se niveló y nos ayuda a sacar los partidos adelante. Además que el jueves celebró como si hubiera ganado el Campeonato Mundial. Te insisto, Maxi Armijo está en un nivel superlativo” comenta sobre el arquero cuyo aporte es innegable.
El otro elogiado es el técnico del conjunto, Juanjo Ginés. “Él para nosotros ha sido muy importante, porque fue la persona que volvió a unir a este grupo porque estábamos dispersos en varios equipos y con algunos, también, pensando en el retiro. Su ayuda y empuje para juntarnos en Sagu para alcanzar este objetivo de volver a Liga de Honor es un tremendo aporte” concluye el líder.
Son los Panzers del Sagu, que preparan su artillería para su regreso al máximo escenario. Carácter tienen de sobra. Y mucho… como para inspirar demasiado respeto.

