Bórquez y Molina Confirmaron al Arbitraje Chileno en el Mundial

Eduardo Molina y Claudio Bórquez conformaron dupla arbitral en el pleito Colombia vs. Australia, por el Torneo Intercontinental. El arbitraje chileno está en el primer plano internacional.

Se puede señalar que arbitrar un partido de hockey pareciera ser un autoatentado consciente. Porque para qué estamos con dobleces: hay que ser un santo, un valiente o un loco para meterse a una pista de parqué de 40 x 20 metros, con un silbato en la boca, sabiendo que el 100 por ciento de la gente presente en el gimnasio o la que está presenciando el partido por streaming está convencida de que el referí tiene severos problemas en su vista para aplicar el reglamento de manera perfecta.

En síntesis, hay que tener personalidad. Eso lo refrendaron Claudio Bórquez y Eduardo Molina en las dos semanas de Mundiales de hockey en Asunción, teniendo presencias en los cuatro certámenes hockísticos que se disputaron en la capital paraguaya.

Molina, debutante en el escenario mayor y siendo el juez más joven de la cita con sólo 26 años de edad, dirigió cuatro partidos en el Mundial Femenino -incluyendo la definición del 9° puesto entre Suiza e India-; dos en el Mundial Juvenil -teniendo a su cargo el cotejo por la quinta casilla entre Suiza y Francia-; cuatro en el Mundial B -arbitrando, también por la quinta colocación, entre Australia y Sudáfrica; y en el Mundial A, con presencias en la mesa de control. Es más, fue parte del cuarteto referil en la definición por la medalla de bronce entre Portugal y España.

Bórquez, en tanto y en su segundo Mundial luego de su estreno en Novara 2024, en el parqué asunceño tuvo a su cargo tres pleitos del Mundial Femenino -incluyendo, la Semifinal entre Argentina e Italia-; dos en el certamen Sub 19; tres en el Mundial B -agregando la Semifinal entre Colombia y Brasil-; y uno en el Mundial A -España vs. Suiza- peri hay que agregar que también ofició como tercer juez en otros lances de la máxima categoría.

Evaluación. Con ese bagaje, Eduardo Molina comenta a Patines y Chuecas que su debut en un Campeonato Mundial “fue bastante enriquecedor y gratificante. Me tocó estar presente tanto en pista y mesa en partidos importantes, incluyendo la Final Sub 19 y las dos Semifinales Masculinas. Eso me llena de orgullo y es  sumamente importante para el arbitraje chileno que de apoco nos vamos nuevamente abriendo puertas a nivel mundial”.

Por su parte, Claudio Bórquez expuso que su segunda cita planetaria “fue una experiencia de mucho aprendizaje, exigencia y crecimiento profesional. Intenté dar lo mejor de mí en cada partido, manteniendo la concentración, la imparcialidad y el compromiso con el arbitraje. Me voy orgulloso del trabajo realizado, de lo aprendido y de haber representado a Chile en una competencia de este nivel de buena forma”.

Aporte. Con todo este background que ambos traen desde Paraguay, ambos referís tienen la autoridad de exponer algunos conceptos que se deben aplicar en la escena local a partir de lo presenciado en Asunción, donde se privilegió el juego fluido y no interrumpir el desarrollo del juego con cobros ante presuntas faltas.

“Referido a lo de la fluidez de juego que se observó en todos los partidos del Mundial, el hockey hoy en día es sumamente físico y técnico por lo cual llevar los partidos con esa rapidez es lo atractivo de este deporte. Y para poder aplicarlo en Chile tiene que haber un trabajo en conjunto entre todos los estamentos o involucrados en este deporte. Vale decir deportistas, dirigentes, árbitros, etc. Esto, porque ése es el camino del hockey moderno hoy en día para poder competir a nivel mundial” enuncia Eduardo Molina.

“Creo que para replicar en nuestro país la fluidez de juego que vimos en Asunción, debemos trabajar desde la formación, unificando criterios arbitrales y técnicos. Necesitamos un hockey más dinámico, con continuidad, menos interrupciones innecesarias y una correcta aplicación del reglamento. Para alcanzar la alta competencia, es fundamental capacitar constantemente a árbitros y entrenadores, fortalecer la preparación física y táctica, además de generar una cultura deportiva que priorice el ritmo de juego, el respeto y la toma de decisiones. La clave es entender que la fluidez no depende solo de los árbitros, sino del trabajo conjunto de jugadores, entrenadores, árbitros y dirigentes” agrega Bórquez.

Son Eduardo Molina y Claudio Bórquez, cuya labor en los Mundiales en Paraguay les permitió sumarse a sus ancestros arbitrales que también se desempeñaron en la máxima escena. De paso, fortalecen la presencia referil chileno en los principales escenarios internacionales.

Ancestros. Aquella lista la integran, en la competencia de varones, Marcial Verdugo en la cita de 1954. Le siguieron Carlos Castillo (1962, 1970 y 1978), Teodoro Aliaga (1962, 1980 y 1982), Madrid (1962), Sergio Valenzuela (1962), Sergio González (1980, 1986, 1988, 1989 y 1994), Eduardo Espinoza (1980), Hernán Álamos (1994 y 1999), Héctor Valdés (1994), Luis Reyes (2001 y 2005), Manuel Ríos (2009), Álvaro Meza (2013), Isidro Martínez (2017) y el ya mencionado Claudio Bórquez (2022).

En Mundiales Femeninos, Luis Reyes (2006 y 2008), Álvaro Meza (2006, 2012 y 2016), Manuel Ríos (2010), Christian Madariaga (2016), Isidro Martínez (2016) y Juan Villarroel (2016).

Y en Mundiales Juveniles, Luis Reyes (2005 y 2007), Eduardo Díaz (2007), Álvaro Meza (2007 y 2009), Manuel Ríos (2007 y 2013) y Christian Madariaga (2013 y 2015).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *