
Además de las categorías mayores, tanto en damas como varones, también iniciaron sus partidos las divisiones mixtas, que incluyen a los equipos Sub 9, Sub 10 y Sub 11 de los clubes federados.
Sin embargo, mientras hay expectativa porque en las categorías Adultas se cuenta con doce representativos femeninos y catorce masculinos, al otro lado de la vereda el panorama es diferente: en Sub 9 sólo hay seis equipos inscritos; en Sub 10, cinco; y en Sub 11, diez. O sea, la base de lo que debiera ser la pirámide del hockey-patín nacional está al revés.
Preocupante, porque debido a los casi dos años de para por la pandemia muchas niñas y niños que se estaban iniciando en la disciplina, simplemente, emigraron por la obligada ausencia de las pistas.
Tarea urgente. Es verdad que lo anterior afectó a varios de los clubes federados, sin embargo mientras se juega la presente temporada es imperativo que los representativos que no cuentan con sus fuerzas básicas debieran comenzar la difusión para captar potenciales nuevos deportistas.
Por ejemplo, realizar exhibiciones en los colegios de las comunas donde están afincados. También, invitaciones a través de las redes sociales. Ojalá, lograr a mediano plazo lo que se ha producido en las últimas semanas en Uruguay donde en algunos colegios se incluyó la práctica hockística como parte de la malla curricular de esos establecimientos educacionales.
Todo lo anterior con el apoyo de la Comisión Reguladora, que en su rol de estamento rector del hockey nacional debiera instar a sus asociados organizar y cumplir con estas actividades, casi como una suerte de requisito para ser partícipes de la temporada.
Torneo Aparte. Por de pronto, entonces, en el actual certamen se debería reevaluar la posibilidad de que las categorías Sub 9 y Sub 10 cuenten con más partidos.
Porque si se siguen supeditando estas series a los enfrentamientos que tendrán, fecha a fecha, sus respectivos equipos mayores pasarán tres o cuatro semanas para que los más pequeños vuelvan a la cancha. Y eso podría terminar aburriendo a algunos de los peques despotenciando a los pocos elencos anotados este año.
Por ello, el estamento de los equipos mixtos debiera tener su respectivo campeonato separado del resto.
Si de propuestas se trata al respecto, las categorías Sub 9 y Sub 10 podrían jugar cuatro torneos, con dos ruedas cada uno. De esta manera, cada equipo contaría en su respectiva bitácora de 40 partidos los Sub 9 y 32 cotejos los Sub 10.
En el caso de la Sub 11, al contar con la decena de elencos, podrían ser cuatro certámenes a una rueda cada uno, asegurando en total de 36 pleitos cada conjunto.
Así se completarían ocho meses de recreación –recordemos que en esta etapa de formación de los futuros hockistas hay que fomentar el aprendizaje y no la competitividad- asegurándoles actividad entre abril y noviembre.

Para entusiasmar con dichos torneos podrían denominarse Copa Amistad, Copa Integración, Copa Fiestas Patrias –el tercero de estos certámenes coincidiría en su segunda parte con las festividades del 18- y Copa Primavera –tal como en los años 80 que se llamaba de esta manera al campeonato que cerraba el año hockístico-.
Por supuesto, como todo campeonato que se precia de tal, contar con su propio reglamento que establezca, sobre todo, el no validar goleadas de quintetos técnicamente superiores sobre otros. De esta manera, se evitaría la desmotivación sobre todo de padres y apoderados de no querer continuar en un deporte donde sus hijos sean goleados cada fin de semana. Por ende, ese fenómeno perjudicaría la difusión y masificación de la disciplina.
(Lo de las goleadas, en todo caso, comienza por las decisiones que las cabinas técnicas toman para enfrentar cada compromiso, decisiones en las que debiera primar la ética y respeto por el trabajo de formación realizado por el colega ubicado en la otra banca. Importante aspecto a considerar y que no es muy valorado)
Rotación de pistas. Es una propuesta pragmática y sin complicaciones de concretar. Es más, se podría reservar los domingos en exclusiva para la disputa de sus partidos en dos canchas a la vez, que se vayan rotando cada semana, para favorecer a cada institución con localías.
En una de estas pistas se jugarían las categorías Sub 9 y Sub 10; en la segunda, los Sub 11. Y en cada uno de estos rectángulos, cinco partidos diarios. Incluso, para completar cada jornada se agregarían los encuentros por la categoría Mini Hockey.
Importante el detalle de la rotación de cancha, toda vez que por un lado a los equipos anfitriones le permitirá que sus nóveles hockistas y familiares comiencen a fortalecer la identificación con su feudo y con sus respectivos colores. Por el lado de los visitantes, conocer y ambientarse a otros escenarios además de sus correspondientes sedes. A nivel global, fomentar la sana convivencia entre todos los participantes sin la presión de conseguir un resultado.
Esta propuesta de Patines y Chuecas queda a disposición de los interesados, con la única finalidad de fortalecer la que debe ser la base de la actividad.
