Almanaque del Hockey-Patín Chileno (32): Torneos Nacionales (1970-1979)

(Investigación y texto: Jorge Rodríguez Cáceres) La década de los 70 en los Nacionales confirmó la aparición de nuevas fuerzas, como San Miguel; la consolidación de otras, como Huachipato; y el surgimiento de figuras que harían historia en el hockey nacional, como Eduardo Tapia, Arturo Salvatierra, Osvaldo Rodríguez, René Muñoz y Jaime Cabello. Época de consolidaciones en nuestra escena.

Santiago vs. San Miguel en la final de 1970. Era el inicio de un clásico que se extendió por dos décadas.

Había expectativa por la 21° versión del Torneo Nacional, comenzando por la nueva reglamentación establecida por el CIRH, en cuanto al agrandamiento de los arcos a 1,05 metro de alto por 1,65 de ancho. Eso era considerado “un motivo de doble atracción” ya que los atacantes tendrían mayores opciones de anotar; y también, los porteros no podrían retener la bocha sino que rechazarla de inmediato, de lo contrario se cobraría penal.

Santiago estrenó casaquilla verde en esta década.

También, había aumento de competidores a nueve asociaciones gracias al debut de San Miguel, que contaba con Sandro Pifferi y los hermanos Madariaga como estandartes más Atilio Menichetti, José Riveros y el joven goleador Pedro Eraña. Sin embargo, el favoritismo –que lo confirmó con la consecución del trofeo- se lo llevó el representativo de Santiago, con la eterna mezcla de Audax Italiano y Thomas Bata que conformó una fuerte alineación con Rigoberto Campusano; Alfonso Finalteri, Alfonso Erazo; Carlos y Luis Soto. Se agregó a la tribuna de notables el representativo de Huachipato, resaltando su “interesante” aporte a la competencia.

Además, el técnico de los santiaguinos, Luis Soto padre, declaró que “hubo algunos conjuntos que poseían buen juego pero desgraciadamente prefirieron repartir muchos ‘palos’ en vez de dedicarse a jugar”.

Los capitalinos se llevaron el trofeo tras superar en la final, por 4-2, a los benjamines sanmiguelinos, que comenzaban a confirmar en la serie superior el mote de potencia en el concierto nacional. El epicentro de la actividad comenzaba a mudarse a Gran Avenida 3696…

Santiago vs. Las Condes en Peñaflor, en noviembre de 1974. Aquella fue, otra vez, victoria para los capitalinos.

El año hockístico 1972 comenzó con la mira enfocada en la realización del Nacional en Viña del Mar, el que

San Miguel debutó en el máximo certamen en 1970.

inicialmente “se había proyectado para la segunda quincena de diciembre (de 1971). Sin embargo, por problemas de organización y otros, fue postergado para el 26 de” enero. Esta eventualidad permitió la advertencia de la prensa, en el sentido que este atraso en la realización del certamen “ha creado problemas serios a la buena marcha del Torneo Metropolitano de la capital, que deberá, prácticamente, quedar en receso hasta marzo. Y esto porque debe respetarse las vacaciones del personal de Bata, Soinca, Audax Italiano y Universidad Técnica”. De esta manera, el campeonato local quedó en receso con diez partidos pendientes para darle prioridad a la cita mayor. Cita en la que Viña del Mar aspiraba a reverdecer laureles, ante una convocatoria total de nueve Asociaciones, que se enfrentaron bajo el formato del Todos Contra Todos.

Fueron cinco maratónicas jornadas, donde en la última el elenco local logró celebrar tras imponerse en el último partido a Santiago por la cuenta mínima, gracias a la anotación de John Panner que desató un carnaval en todo el sector de Forestal Bajo.

Once meses después del triunfo de la Ciudad Jardín, Santiago se tomó revancha al imponerse en la cita que, nuevamente, se escenificó en la cancha del León Prado. Y tal como había sucedido dos años antes, fue una final repetida con idéntico campeón, porque los capitalinos vencieron por 3-0 a los anfitriones. Anfitriones que ya comenzaban a mezclar generaciones, porque a los consagrados hermanos Gastón y Gonzalo Madariaga, Carlos Padruno y Sandro Pifferi comenzaban a lucir los nombres de Eduardo Riveros y Jorge Andreu.

Huachipato, campeón 1975, protagonizó la primera final provinciana ante Viña del Mar.

Peñaflor fue el escenario para una nueva consagración del equipo de Santiago, que comenzaba a lucir su clásica camiseta verde con la S blanca en el pecho, con un equipo que mezclaba la experiencia de Alfonso Finalteri con la entrada de nuevos referentes como Arturo Salvatierra, Rubén Leni y Jaime Cabello. San Miguel, el gran favorito porque su base estaba conformada por el equipo líder del Metropolitano, León Prado, no pudo responder debido, a juicio de la prensa especializada, a la falta de resto físico que estaba evidenciando en esos tramos finales del año deportivo.

La XXV edición del Nacional luce el atenuante de haber sido el primero que cobijó una final provinciana, consagrando el proceso de tres lustros que llevaba Huachipato de Talcahuano. Podía ser que no era un estilo de juego vistoso el que lucieron los acereros, pero sí se destacaba su naturaleza estratégica. Sobre todo cuando no disponía de la bocha, oportunidad en que sus jugadores se aplicaban en su pequeño Cuadrado esperando el momento del zarpazo. Fue así que el elenco usinero doblegó en semifinales a San Miguel, uno de los favoritos, por 5-2. Eso posibilitó la definición con Viña del Mar, que en la correspondiente semifinal eliminó a Santiago (3-2), otro que se le daba como aspirante a la corona. En aquel partido último, Huachipato demostró su oficio para imponerse por 4-2 liderado por uno que se transformó en uno de los mejores de nuestra historia: Eduardo Tapia.
De largo aliento fue la XXVI versión, con sede en el Estadio Chile –hoy Estadio Víctor Jara-, al enfrentar a Todos Contra Todos a diez equipos, incluyendo a la Selección Juvenil que contó con el portero Carlos Suez más LuisColoma, Rodrigo Bendeck, René Muñoz, Miguel Rojas y Mauricio Sabotier. El objetivo de aquella maratón sobre patines apuntaba a que el hockista chileno, tan poco habituado a la exigencia física, cumpliera con su rendimiento en esas jornadas tal como se estilaba en los Campeonatos Mundiales. Por eso, se anticipaba que aquellos representativos que contaran con un plantel y no sólo con figuras sacarían ventajas respecto al resto.

Santiago encarnó esas apreciaciones previas, con un plantel que apeló a la experiencia de los de siempre, lo que elevaba el promedio de edad del conjunto: 30,8 años. Los más jóvenes eran el portero de Audax, Daniel Martínez (24 años) y los batinos Arturo Salvatierra (23) y Francisco Miranda (20). El resto, veteranos de varias batallas, era Jaime Cabello (28), Alfonso Erazo (35), Luis Soto (37), Manuel Llorens (32), Andrés Arce (29), Rodolfo Silva (36) y Alfonso Finalteri (44). El subcampeonato fue para Huachipato, siempre liderado por Eduardo Tapia; y el tercer puesto, ante la sorpresa de la mayoría, para la Roja juvenil, dirigida técnicamente por Roberto Vargas.

Viña del Mar, campeón 1977 en Talcahuano. La conjunción de la experiencia de Carlos Araya y Hugo Valdivia con la juventud de Osvaldo Rodríguez, Miguel Rojas, Jaime Zúñiga, Raúl Lara y Carlos Suez.

Fue una suerte de primer ensayo para el Mundial que se disputó tres años después, porque el Gimnasio Municipal de Talcahuano, conocido popularmente como La Tortuga, cobijó al Torneo Nacional. La novedad fue la inclusión de la Selección Nacional, que se preparaba para el Sudamericano que se jugaría en la capital un par de semanas más tarde.

Sandro Zolezzi y Humberto Mazarelli, los referentes de Las Condes en la década.
El triunfador, Viña del Mar, logró con esa corona anotarse la tripleta ya que se había adjudicado también los Nacionales Infantil y Juvenil. Y en esa triada se repitió un nombre; el de un mozalbete muy habilidoso, de sólo 15 años de edad, llamado Osvaldo Rodríguez. Talento innato que se complementó con lo que entregaban Miguel Rojas, Carlos Zúñiga, Raúl Lara y Carlos Suez, más la experiencia de los ilustres Carlos Araya y Hugo Valdivia, quien con aquella corona conseguida en el sur cerró su carrera sobre los patines.
La cancha del Stadio Italiano fue el marco donde el representativo de Las Condes, cuya base la conformaba el club de colonia con el liderato de Sandro Zolezzi y Humberto Mazzarelli, se adjudicó su primer título nacional.

Torneo que, tal como en ediciones anteriores, recibió a diez equipos que se dividieron en dos grupos. Los que, a su vez, llevaron los nombres de dos grandes nombres de la Asociación a modo de homenaje: Gonzalo Madariaga, quien había fallecido tres meses antes tras un accidente automovilístico; y Humberto Mazarelli Rojas, destacado dirigente de Stadio que había sido, incluso, presidente de la Federación.

En la cancha, además de la referencia de Zolezzi y Mazarelli hijo, se unió Cristián Herrera, los ímpetus de un joven llamado Mauricio Dinningham haciendo dupla con Jorge Corvalán. Y en la banca, un par que en los años siguientes también se harían notar: el portero Gianni Carniglia y el alero Rodrigo Muñoz. Todos dirigidos por Omar O’ Ryan quien, a modo de cábala, en todas las jornadas lució una camiseta de la Selección Italiana que le había obsequiado el mismísimo Beniamino Battistela.

Las Condes anotó su primera corona en 1978.
La XXIX edición del Nacional, con el entorno que significaba tener el cauce del río Mapocho al lado de la cancha en el complejo Santa Rosa de Las Condes, significó la concreción del doblete leonpradino. Porque tras llevarse el título Metropolitano, el equipo del León Prado, bajo el nombre de San Miguel, anotó su primer título nacional con su plantel estable conformado por Rodolfo Huerta, Juan Carlos Fernández, Jorge Widoycovich, Carlos Alberto Vargas, Sandro Pifferi, Osvaldo Rodríguez, Eduardo Díaz, Francisco Bustos, Vicente Palomer, Cristián Guixé y René Muñoz.

En la final se impuso por 6-4 al local, Universidad Católica, que lamentó la lesión de su portero Jorge Andreu, posibilitando el debut de José Antonio Espinoza. Y también, la ausencia de su máximo referente en ese entonces, Eduardo Tapia, quien ese fin de semana estaba en la vecina San Juan para enfrentar a la Selección Argentina como integrante del equipo del Resto del Mundo, donde alineó junto a Antonio Livramento.

Próxima entrega: martes 14 de julio, Torneos Nacionales (1980-1990)

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